La tenue luz de la mañana ilumina la sencilla habitación que me asignaron anoche al llegar al internado.
Nunca he tenido ningún problema con mis padres, así que la noticia me sorprendió. Ni siquiera tuvieron la decencia de avisarme antes; simplemente me dejaron aquí con las maletas en las que guardo mis pocas pertenencias. Antes de volver ha arrancar el coche mi madre anuncio < aquí tendrás la oportunidad de desarrollar al máximo tus habilidades >
Llevo toda la noche dándole vueltas a esa simple pero profunda frase. ¿Qué quiso decir con mis habilidades? ¿Tiene algo que ver con la extraña habitación esterilizada que veo cada noche en sueños? ¿Existe relación con mi gran agilidad y equilibrio? Las preguntas atormentan mi mente, nublándola, impidiéndome pensar en nada más.
De repente recuerdo uno de los momentos más felices y al mismo tiempo mas aterradores de mis 17 años de vida. El árbol que había en el jardín de mi antigua casa se mueve por el impulso que cojo al columpiarme en el cutre columpio que mi padre construyo. El sol me da en la cara y el viento balancea mi pelo. Me siento bien, tranquila, feliz. De repente un crujido rompe el silencio. Veo a cámara lenta como la rama en la que esta atado el columpio se rompe. Cierro los ojos, esperando el golpe. Golpe que no llega. Despacio abro los ojos y me sorprendo a mi misma suspendida en el aire a poca distancia del suelo. Parpadeo perpleja y caigo de sopetón al suelo.
Saliendo del flash-back me obligo a mi misma a levantarme porque tengo la sensación de que tras el umbral de esa puerta encontrare las respuestas que busco. Cepillo mi pelo, marrón oscuro, en ocasiones casi negro y aunque hace calor me visto con unos pantalones negros ceñidos, una camiseta blanca con un poco de vuelo y una chupa de cuero negra. Este conjunto hace resaltar mis azules ojos.
Respiro hondo, preparándome para lo que encuentre tras esa puerta. Agarro el pomo de hierro forjado y el contacto con el frío metal entumece mis dedos. Al salir encuentro que el pasillo por el que llegue anoche esta desierto, ni un rastro de vida. Desde que llegue aquí solo he hablado con la seca recepcionista que mas que hablar gruñe, en este extraño lenguaje me dio la llave de la habitación, la 123. la pequeña pieza de cobre tintinea en mi bolsillo mientras mis piernas echan a corren en un acto desesperado de encontrar algún indicio de humanidad. Derrapo por las esquinas y, tras unos cuantos pasillos de este laberíntico lugar, encuentro a una chica de pelo marrón y unos enormes ojos azules. La capucha de su grisácea sudadera oculta su bonito rostro.
Hola, tu debes ser la nueva, ¿no?- asiento tímidamente.- me llamo Haley, ¿que tal has pasada la noche?
Bien gracias.- contesto con una sonrisa.
Una pregunta, ¿Qué es lo último que te dijeron tus padres?
Aquí tendrás la oportunidad de desarrollar al máximo tus habilidades-
Eso demuestra que eres uno de los nuestros.- me asombro es notable, ¿uno de los suyos? Tras observar mi reacción añade:- soy la encargada de enseñarte todo esto.- se da la vuelta y arranca a andar, confusa le sigo.
Me guia hasta los pasillos de la parte del instituto dedicada a los estudios. las altas taquillas azules coronan la estancia. también me muestra las aulas en las que a partir de ahora seran mis nuevas aulas.
- Ven te enseño las salas comunes.
- ¿ y esas son..?
- Hay mas de una pero las más concurridas son el jardín y la cafetería. Vamos antes a la cafetería.
- Vale.
Llegamos a la cafeteria y el ruido de una multitud de adolescentes nervisos y hablando llega asta mi. Me siento en una mesa con un chico que tiene la mirada perdida mientras Haley va a por comida para las dos.
- hola. Me llamo Kate ¿tu? - el sonido de mi voz parece devolverlo a la realidad
- Ehh Walter, me llamo Walter.- le sonrio y el jugetea con el tenedor nervioso. vuelve Haley con la comida y me invita a sentarme con sus amigas. despúes de comer me enseña el preciosos jardín que hay en la entrada, al lado del campo de futbol americano.
ESTÁS LEYENDO
Diferentes: Poderosos
Teen FictionEn uno de los mejores internados del estado de California estudian y viven cientos de alumnos.Entre los cuales ocho son especiales. Ocho que son diferentes. Ocho que no saben lo que son. Ocho que no saben lo que tienen. Ocho adolescentes que tienen...
