Capitulo14: Lizzie

469 26 5
                                        

Por primera vez en todos los años que llevo en este internado no quiero que la clase termine. Psicología siempre me ha gustado, en realidad todo lo que tenga que ver con la mente me llama la atención. Por eso en cuanto la vi en la lista de optativas no dude en elegirla, al contrario de Erika que ella solo la cogió porque el profesor, el señor Ross, es según ella sexy a más no poder.

- Recordar el trabajo para la semana que viene sobre los trastornos más dados en los últimos años- dice él después de que suene el timbre anunciando el final de la clase.

- ¿Vienes Lizzie?- me pregunta Erika saliendo de clase.- He oído que hay una fiesta en el descampado norte.

- ¿Una fiesta? Pero si es jueves. De todos modos, no puede estoy castigada, ¿recuerdas?

- Es verdad. Es una tontería que te castiguen por intentar ir a ver a tu amiga al hospital.

Lo sería si no hubiera intentado escaparme de la excursión de historia cogiendo el coche del entrenador. Aunque en mi defensa debo decir que soy una conductora muy responsable, y que lo hubiera devuelto después de comprobar que Nikky estuviera bien.

- Sí bueno,- añado hacía Erika dejando el cuaderno en mi taquilla,- la cosa es que durante un mes entero tengo que pasar todas las tardes de los martes y de los jueves en Orientación.

- Que putada.

- Una muy grande. Además quitando a Nikky todos son unos raritos insoportables. Ya sabes, la nueva, la chica Indie, un empollón cuyo nombre no puedo ni recordar, y otra chica que iba con la Indie, no recuerdo de que grupo es.

- Asqueroso- dice, y puedo sentir el desden con el que lo dice recorrerme por dentro. Es extraño, como si pudiera sentir su asco por ellos recorrerme por dentro.

- Debería irme- digo deseando alejarme de este sentimiento.

- Nos vemos, Lizzie.

Sigo recto por el largo pasillo mientras que ella gira hacía la derecha y la extraña sensación desaparece por completo. Esta última semana este tipo de cosas fuera de lo normales se han convertido en mi pan de cada día. Lo peor de todo es que no puedo controlar lo que me ocurre, y no puedo decírselo ha nadie. Por eso cuando la enfermera me miro raro al pedirle tres cajas de aspirinas para los dolores de cabeza que me causan estos "sucesos" yo solo pude sonríele y asegurarle que no me tomaría todas a la vez.

La voz de Nikky me saca de mis pensamientos, la oigo perfectamente aunque este a más de cinco metros de distancia de mí. Está hablando por teléfono con Will, pero cuando ve que me acerco cuelga tras despedirse.

- Tú no deberías estar castigada, Lizzie- me dice mirándome a los ojos directamente.- No puedo evitar pensar que es culpa mía.

- Ey, Nikky no digas eso. Tú no tienes culpa de nada, ni de mi castigo ni del tuyo. Fui yo quien se escapo de la excursión y casi roba el coche del entrenador Hudson no tú.

- Sí, pero lo hiciste para verme a mí.

- Claro, porque mi mejor amiga estaba en el hospital. Tú habrías hecho lo mismo por mí, Nicolette. Así que deja de decir estupideces y entremos para acabar cuanto antes con esto.

Asiente una vez y las dos nos dirigimos a entrar en la sala de Orientación. La habitación es bastante amplia, con una mesa de cristal en medio rodeada de varias sillas y las paredes están llenas de diferentes pósters con frases estúpidas como: si al despertarte no ves la luz, ¡levanta la persiana!

- Venir, chicas sentaros,- nos dice Tom desde la mesa,- solo faltáis vosotras.

Seguimos sus indicaciones y nos sentamos en las dos sillas que quedan vacías.

Diferentes: PoderososDonde viven las historias. Descúbrelo ahora