Los minutos pasaban rápida pero lentamente, no habían cruzado más que presentaciones y Mía quería hablarle, acosarlo a preguntas pero no se animaba por aquello mismo, parecer una acosadora. Se veía lindo, pensaba Mía, sus ojos, su pelo, los aritos, todo él era atractivo, misterioso...
-¿Por qué estás aquí..? ¿Qué haz hecho para que te traigan a este infierno..?-preguntó Aarón con una voz un tanto ronca, somnolienta, como si no hubiera dormido lo suficiente.
-¿No se nota?-preguntó sarcásticamente y al notar que llevaba un buzo de su hermano, levantó las mangas y le mostró sus antebrazos completamente vendados.
-Ah, intento de suicidio...-dijo él tratando de simular indiferencia cuando en realidad a pesar de no conocerla quería abrazarla y asegurarle que todo estaría bien.
-Y tú eres anoréxico, ¿no..?-lo miró con preocupación bajándose las mangas y acomodándose el pantalón de conejitos.
-¡Adivinaste!-dijo él, irónicamente-Sí, lo soy...
-¿Cuánto pesas ahora y qué edad tienes?-preguntó Mía alejando su mirada de él.
-17 y 35 kilos...-respondió con una pequeña sonrisa triste dibujándose en sus labios.
Mía no respondió, le daba pena que esté tan flaco, quería ayudarlo pero se sentía inútil y sentía que si se metía en su vida lo molestaría así que sólo calló esperando que el tiempo siguiese pasando.
-¿Tu primera vez intentando suicidarte..?-interrumpió el silencio entre ellos mirándola.
-La verdad no.. En total, intenté suicidarme 17 veces... Nunca lo supieron, esta es la que me trajo aquí, se ve que es la que casi funciona...-suspiró ella abrazando sus rodillas y apoyando su rostro de costado, para verlo. Era muy bonito, ¿cómo no quedarse a verlo..?
-¿Qué miras?-preguntó él, cortante.
-Nada, ¿qué pasa? ¿no puedo mirarte o hay que pagar?-lo desafió ella levantando su cabeza.
Luego de un silencio él volvió a hablar;-¿Por qué intentaste suicidarte?
-No voy a hablar de eso. ¿Y vos, por qué decidiste no comer?-musitó Mía como jugando con fuego.
-No te importa.-respondió Aarón devolviéndole el juego, si quería jugar con fuego, él también jugaría.
Mía se levantó y, con cuidado de no golpearlo y una pequeña sonrisa en sus labios, se despidió distraída con una mano de él y se fue con Barakat hacia uno de los consultorios del piso de arriba. Aarón se quedó solo, pensando, qué haría, cómo lo haría... Quería acercarse a Mía, definitivamente quería acercarse a ella pero no quería que su otro yo volviese a salir y volviera a sufrir como tiempo atrás... No quería volver a sufrir, quería escapar del dolor...
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Escape From Pain.
Teen FictionAmbos acabaron en un hospital, diferentes trastornos pero un objetivo en las familias de ambos, al menos, eso era lo que creían. Ella había intentado quitarse la vida y él cada día bajaba más su peso, sus vidas estaba completamente llenas de oscurid...
