Enfermeras llamaban a cada uno de los pacientes mientras en el comedor, que también se usaba como sala de visitas, se iban acomodando las mesas para que adolescentes, niños y algunos adultos mayores disfrutaran de un almuerzo. Para algunos un milagro, para otros, el mismísimo infierno.
Aarón se preguntaba cómo se salvaría del almuerzo mientras estaba acostado escuchando los CDs de música que Barakat le regalaba en navidad o en su cumpleaños en un equipo de música antiguo que se encontraba ahí desde el paciente anterior que quiso dejarlo allí. Estaba sonando «Anyone Can Play Guitar» proveniente de Pablo Honey cuando una enfermera, ya mayor a 40 años, abrió su puerta y con cariño y esperanza le ofreció llevarlo al comedor.
-Vamos, Aarón. Tienes que comer.. Como comiste hace unos días, aunque sea todo un plato... Pequeño. Lo pediré pequeño para ti si me acompañas.-sonrió.
-Ay, Lucía. La verdad es que me convences cuando me decís eso..-rió bajito a la mirada de esta-Está bien, tu ganas. Iré.. Pero acompáñame en la mesa porque no me gusta estar solo.
-Trato hecho. Llevaré a Mara y a Nora conmigo, ¿las recuerdas?
-¿Cómo olvidarlas? tus sobrinas, son tiernas. ¿Me recordarán?
-Claro que sí, recuerda que dijeron que eran tus hermanas de mentira la última vez que jugaron juntos.-al acabar de decir eso, sonó su celular. Las niñas habían caído en cama con varicela y no podrían ir hoy. Aarón se decepcionó un poco porque las extrañaba pero notó que el estar solo con Lucía le daría la oportunidad de preguntarle cosas sobre Mía, si es que trataba con ella.
Juntos entraron al salón comedor color verde agua opaco que contenía alrededor de unas 25 o 30 mesas color caoba gastadas pero que tenían fuerza aún para soportar quejas y golpes sobre ellas, con sillas plásticas grises y una cantidad considerable de personas y personitas acomodándose alrededor de las primeras mencionadas, hablando y sonriendo como si estuvieran bien y viviesen una vida normal que les fue arrebatada tanto por adicciones como por enfermedades que posiblemente no superarían.
Aarón y Lucía se sentaron en una mesa colindante a una ventana mediana sin cortinas ni vidrio, sí con rejas a fin de cuentas. La última dicha fue a buscar su almuerzo y el de su protegido hijo postizo, que ocupaba un lugar en su corazón como el hijo que murió en ella antes de nacer.
Quedó solo en la mesa mirando con ojos idiotas hacia fuera y esperando el volver a salir de ahí para disfrutar las noches en los parques con música o simplemente caminando hacia ningún lugar para escapar de las constantes discusiones de sus padres. Con esas cosas en mente no se dio cuenta de que alguien se sentó junto y frente a él. Lucía, acompañada de Mía se encontraban en la mesa.
-Aarón, ¿no te molesta que ella esté, no..?-preguntó Lucía dejando un tazón pequeño de sopa y la mitad de un sándwich enfrente suyo.
-Está bien.. No me molesta.-respondió, cortante y comenzó a mezclar la sopa sin mucha hambre en realidad.
-Gracias, Lucía por invitarme-comenzó Mía sacando -Nat está teniendo sesiones de rehabilitación ahora y no llegará a tiempo.
-No hay de qué. Aarón, háblale a la pobre chica que por algo también está aquí. No la hagamos sentirse sola.
-Mía, ¿cuántos años tienes?-la miró con curiosidad infantil y un rastro pequeño de caldo en sus labios.
-15.. ¿Y vos?-empezó a tomar su sopa con un poco de nerviosismo.
-17.-respondió él con una voz un poquito divertida, lo que hizo reír a Lucía que miraba la escena como si fuera una final del mundial de fútbol y la selección nacional participase.
-Ustedes van a ser buenos ami..-no pudo continuar, una compañera la llamó para que la ayude con unos pacientes que recién entraban y estaban graves.
Luego de que Lucía se fuese y un silencio incómodo rondase la mesa, Aarón se decidió. Hablaría de él con ella, sólo si ella hacía lo mismo.
-Si me cuentas el por qué de tus intentos de suicidio, te contaré el por qué de mi anorexia. ¿Aceptas?
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Escape From Pain.
Fiksi RemajaAmbos acabaron en un hospital, diferentes trastornos pero un objetivo en las familias de ambos, al menos, eso era lo que creían. Ella había intentado quitarse la vida y él cada día bajaba más su peso, sus vidas estaba completamente llenas de oscurid...
