Capítulo 4.

25 6 0
                                        


Aarón despertó intimidado por las diversas voces que venían de fuera de la habitación a la cual le había pedido especialmente a las enfermeras que no abriesen las cortinas a menos que fuese de noche o estuviese lloviendo. Le gustaba ver la lluvia o las estrellas con la esperanza de que alguna vez fuese su familia pero hace ya 4 años que no los veía, sólo recibía noticias que Barakat le daba o cartas que le llegaban. 

No los extrañaba tanto, después de todo por culpa de ellos él no estaba mentalmente bien y su cuerpo se encontraba sumido en la anorexia. No era toda su culpa, pero habían influenciado y eso no se los perdonaría. Se levantó a grandes fuerzas y  con cuidado de que no notasen que se encontraba despierto se acercó al sillón que había cerca de la ventana en el cual se sentó y fijó sus ojos en un punto al cual se quedó mirando durante más de 15 minutos al parecer porque al sonar las 12 en punto en su despertador entró una enfermera que le pasó sus jeans oscuros, su remera gris y sus converse a medio atar para que saliera con ella a la reunión juvenil diaria a la que no le gustaba ir. 

Seguía pensando en la chica del día anterior, en la manera en la que lo había mirado. Pensaba que tal vez ella sería distinta, que ella podría sacarlo de su pozo pero, pensándolo mejor, podría acompañarlo en él ya que ella también estaba ahí y no fuera. Ella también estaba en un pozo, ella también necesitaba ayuda...

Al salir junto con la enfermera y su atril, el cuál debería seguir usando por su deficiencia de hierro y rechazo a la comida aunque también para mantenerse estable, la vio de nuevo. Vio a la chica en la cuál se había quedado pensando tanto tiempo la noche anterior, en la cuál pensaba que podía acompañarlo en su pozo. La vio junto a la niña rubia sin piernas que desde que estaba allí, nunca había estado con nadie. Ambas reían y se veían sanas, parecía que estaban allí de visita y no tenían problemas... Ahí fue cuando Aarón descubrió que no solo él podía ocultar su tristeza detrás de una sonrisa aunque tuvo que admitir que esa chica escondía su mal de una manera tan luminosa que era imposible creer que estaba rota por adentro.

Se acercó lentamente al sillón que había en la pared, acto seguido se sentó, relajando su débil y huesudo cuerpo y cerró los ojos. Creyó que iba a dormirse cuando una voz chillona y dulce lo detuvo.

-¡Hola!-sonrió. Era Natalie, en su silla, sin Mía a su lado.

-Ah, hola.-respondió él, seco.

-¿Cómo te llamas?-continuó ella sin importarle que él no quisiera hablar.-Yo soy Natalie.

-Aarón. Me llamo Aarón. Un gusto, Natalie... 

-Igual es un gusto, Aarón. ¿Por qué estás siempre solo? Desde que estoy acá no te veo con nadie.-preguntó la pequeña sin un dedo de disimulo. 

La pregunta dejó un tanto helado a Aarón durante un momento. Era cierto que no estaba con nadie, pero no era porque no le gustase la gente; él en el fondo era extrovertido, le gustaba estar con gente y divertirse un rato pero luego de un hecho que cambió su forma de ser, sentía que la gente con la que compartía piso todos los días no tenía su mismo sentido del humor, al igual que la gente con la que estaba antes de llegar al hospital; así que, dejándose guiar por sus instintos y por una mala experiencia, cerró todo tipo de expresión externa y se volvió callado, oscuro, una sombra.

-¡Ey! Respóndeme.-exclamó Nat tocando el delgado brazo de Aarón al ver que no reaccionaba. Este, saliendo de su trance lanzó un suspiro que continuó en palabras que sonaban duras, pero tenían una historia triste y dolorosa.

-No me gusta la gente. Son todos una mierda.

-Hay gente buena...-sonrió Nat-Como Mía, o yo.. Puedes hablar con nosotras si quieres.. 

-¿Mía..?-preguntó con curiosidad.

-Sí, la chica de allá. La que está leyendo ese libro...-señaló la pequeña hacia dónde se encontraba esta sentada leyendo y hablando con Barakat. 

Aarón decidió que se acercaría, algún día lo haría. Pero primero decidió que no era mala idea quedarse con Natalie para saber más sobre Mía, había descubierto su nombre. ¿Por qué no averiguar más..?


Escape From Pain.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora