Capítulo 9.

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Mía no había podido pegar un ojo durante toda la tarde, con los auriculares en los oídos y Three Cheers For Sweet Revenge repitiéndose una y otra vez intentaba conciliar el sueño sin poder hacerlo. ¿Por qué había aceptado? Debió haberle dicho que no, qué vergüenza sentiría al hablarle... Mierda, definitivamente se estaba arrepintiendo de lo dicho. Lo peor de todo es que siquiera podía ir a decirle a Aarón que se arrepentía por vergüenza, sería estúpido y sumamente ridículo. 

Se levantó de la cama con nerviosismo y con mucho sueño, iría a buscar a Nat, tal vez podría aconsejarle algo, lo que sea. Lo cual sonaba idiota al punto de querer romper algo pero creía que ella podría ayudarla, aunque sea con esto. Esperaba que sus sesiones de rehabilitación hayan acabado, y que obviamente, hayan salido bien.

Se acercó a la puerta con paso decidido pero al llegar al picaporte se detuvo, le parecía ridículo ir a pedirle consejos a alguien menor que ella. Sí, le agradaba Nat y era la persona que se había hecho su amiga o lo más cercano a esto en poco tiempo pero era ridículo y hasta estúpido ir en busca de algo que sentía que Nat no podía darle y que ella en ese estado tampoco conseguiría. Era demasiado contradictoria a veces, en especial con cosas que había decidido ella sola. Sin más que decir o hacer llamó a por una enfermera para decirle que quería bañarse, se sentía incómoda sin hacerlo y tal vez con el baño se aclarase su mente. 

-Sólo tienes 15 minutos para la ducha, ¿sabes..? El horario para ello terminó hace una hora y media. Te dejaré ir solo porque no sabías eso, para la próxima lo tienes. ¿Sí?-sonrió la enfermera mientras le agarraba una remera manga larga gris y un pantalón igual al de conejos pero con gatitos.

-Gracias.. En serio.-suspiró Mía mirando la hora en el reloj de la pared; 21:30 recién. «Tengo bastante que pensar pero poco tiempo de ducha, esto es injusto..» pensaba mientras bajaba en el ascensor con la enfermera.

En el baño no había nadie, siquiera un alma. Era como una sala de teatro de grande aunque en vez de asientos había duchas y alrededor algunos lavabos o bancos de madera un poco gastados pero resistentes y cómodos como para quién tendría que esperar a alguien bañándose, ejemplo, ahora. La enfermera estaba sentada, la ropa de Mía sobre sus rodillas y se puso a leer un libro de bolsillo que conservaba para momentos así. 

Mía decidió bañarse lejos de dónde se encontraba la enfermera, no quería que nadie viese su cuerpo, se odiaba y tenía vergüenza de cómo era. Se bañó rápidamente a decir verdad, lavó su cuerpo, su pelo y hasta sus manos y pies completamente al ritmo de la voz de Alex Turner cantando She's Thunderstorms en su mente. 8 minutos había tardado y siquiera se puso a pensar en lo que iba a hacer, dejar plantado a Aarón era de cobarde, ir y no decirle nada también lo sería, pero.. Ir y que él no fuera sería algo mucho más vergonzoso aún. «Mierda, ¿qué carajo voy a hacer?» 

Al llegar a la habitación y encontrar la cena ahí se dispuso a cenar. Eran las 22:20 cuando había acabado de comer y se decidió; iría. ¿Qué podría pasar? No creía que algo malo podría salir de encontrarse con alguien a medianoche. No, claro, ¿qué podría pasar? 

Mientras trataba de convencerse de que todo saldría bien se ponía zapatillas, las únicas que tenía, sus viejas Converse negras que estaban un tanto sucias pero que tenían gran valor para ella, se quitó la remera quedándose con una musculosa blanca y se puso el buzo de Matt, se sentía mejor así. Se dispuso a esperar escuchando música; Language and Perspective sonando en toda la habitación, Cardiac Arrest al ritmo de sus pies en una impaciente espera de una noche que parecía prometer demasiado.

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⏰ Última actualización: Mar 21, 2016 ⏰

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