Espacios Vacíos.

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Cuando tenía 5 años, quería ir a un circo.

No sé por qué mierda quería ir a un circo. Era demasiado chica.

Me acuerdo que mi mamá se negaba, a ella no le agradaba nada la idea, decía que había demasiados payasos y tenía un trauma con ellos.

Entonces, nunca fui a un circo. Creo que ese día lloré mucho, no era una nena caprichosa o que llorara por cualquier cosa, pero de alguna manera, el no ir al circo, me puso mal.

Creo que lo relacionaba con el ambiente familiar, pensaba en él como una segunda casa.

No puedo  decir que me haya faltado amor, sé que mis papás me querían mucho. Y supongo que todavía lo hacen. Pero ese fue un recuerdo que sigue en mi cabeza.

Unos años después, tuve la oportunidad de ir. Recuerdo tener las entradas en mi mano, y recuerdo dudar en si ir o no.

Al final, no lo hice. Creo que realmente en el fondo, no quería ir al maldito circo. Pudo haber sido mi primer capricho, y no me había dado cuenta de eso.

En si, tengo demasiados recuerdos; no sé por qué hay cosas que nunca olvido, no debo ser la única persona a quien le pase eso, obviamente.

Todos tienen ese tipo de historias, que nunca se van; permanecen dentro de tu mente, y uno no sabe por qué, ya que no representan nada crucial en la vida de uno; hasta podríamos etiquetarlos como "recuerdos-inútiles-que-sólo-nos-hacen-pensar-en-cuán-viejos-estamos-ahora" jajajaja.

No sé por qué te cuento esto. Sólo quería decirlo. 

Me pregunto, qué recuerdos inútiles tenías dentro de tu mente. ¿Estaré en algunos de ellos? 

Porque, vos estás en los míos.

y si, algunos de ellos, no sirven para nada. Ni siquiera lastiman, sólo están de decoración, supongo que su función, es convencerme de que alguna vez, exististe. 

Pero en fin, son inservibles. 

Ocupan un espacio, que podría ocuparlo algo mucho más preciado. 

Ojalá existiera un botón de reinicio, uno que hiciera que la mente empezara desde cero, una nueva vida. De ese modo, corregiría muchas cosas.

No importa lo dulce que fue al principio, todo terminó siendo amargo y agrio. Sin gusto, y asqueroso.

Como estas cartas. ¿Ves? ya empecé a escribir lo mucho que te detesto, cuando al principio escribía poesía para vos; 

Poesía.

Nunca te gustó. No importó cuántos sentimientos pusiera en ella, a vos nunca te gustaba. Esa parte de mi, nunca la amaste. 

Supongo que nunca me quisiste. 

A veces me pregunto qué te obligó a perder el tiempo conmigo.

Porque al fin y al cabo, nos hiciste perder el tiempo a los dos. 

Y terminaste por ocupar los espacios vacíos, que yo cuidaba con tanto esfuerzo.





Palabras a NadieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora