Capitulo Cuatro

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  Salí del departamento, apresurada y me dirigí al edificio de enfrente. Subí las escaleras hasta el último piso. Antes de tocar la desgastada y maltratada puerta suspiré, tratando de tranquilizarme lo más que podía. Después mis nudillos fueron a la
puerta.

Un chico con el cabello alborotado, barba de unos dos días, de ojos claros y sonrisa bonita me abrió la puerta. Michael. Llevaba una camisa negra deslavada y unos shorts de tela, estaban descalzo y se tallaba un ojo con el dorso de la mano.

Él era algo así como mi proveedor de droga. Él me la vendía, desde que había comenzado.

–Hola Michael– Sonreí y puse una mano en mi nuca.

– ¿Quieres mercancía amor? – Asentí débilmente.
–Espera aquí entonces– Dijo el

–Michael, espera – Lo llamé – Hay un problema– Me miró con el ceño fruncido, tal vez ya lo presentía – No traigo dinero– Iba a comenzar a protestar pero seguí hablando– Te lo juro que si tengo, pero no lo traigo conmigo, lo olvidé.

–Ve por el

–No puedo esperar– Murmuré, sentí que me ruborizaba un poco, me daba vergüenza admitirlo– Dame la droga ahorita y yo mañana o incluso más tarde puedo traerte el dinero. Te lo juro– Lo miré con ojos suplicantes.

Él negó.

–No, guapa. Tú sabes que no trabajo así– Contestó negando.

–Michael, sabes que puedes confiar en mí. Soy un cliente frecuente.

–Lo siento, pero no puedo. Si alguien se entera después todo mundo querrá hacer lo mismo y no puedo.

– ¡Michael, por favor!– Supliqué, mis ojos comenzaron a humedecerse– Lo necesito, por favor. Solo esta vez.
Negó y entonces comenzó a cerrar la puerta.

–¡Michael! ¡NO! ¡MICHAEL! – Detuve la puerta con una mano– ¡Por favor!

–¡Ya te dije que no! – Gritó – Sin dinero no hay nada para ti – Y cerró la puerta con fuerza, justo enfrente de mi cara.

Las lágrimas no se contuvieron y comenzaron a empapar mis mejillas. Estaba frustrada, desesperada. Necesita cocaína ya. Me acerqué de nuevo a la puerta.

–¡Michael! Por favor – Supliqué más, apreté los puños sin fuerza, sentía como mis uñas se me clavaban en la piel y me hacían daño- ¡Michael! – Toqué la puerta y me pasé una mano por el cabello – Ya sé cómo pagarte. Cógeme. Te doy mi cuerpo a cambio de droga, pero por favor– Dije sollozando– La necesito. ¡Cógeme!

La puerta se abrió, pero no del todo. Michael me miró de una forma desconcertada.

– De ninguna manera aceptaré eso Michelle te conozco y no podría hacerte eso –Contestó mirándome con enfado, casi hasta con un poco de asco.

– ¡Y con más razón debes de confiar en mí, me conoces! ¡La puta madre! –Dije alterada.

– ¡NO! Vete, lárgate a la chingada, sin dinero no te daré nada—Y cerró la puerta una vez más con fuerza.
Me quedé ahí respirando entrecortadamente, con ganas de romper esa maldita puerta y agarrar toda su mercancía y tirarla por el rio. Lloré, lloré con más fuerza. Me dejé caer en el piso y sollocé. No sabía qué hacer.

Me limpié un poco las lágrimas, pero la desesperación aún estaba en mí. No sabía qué hacer, no podía encontrar una solución a mi problema. Pensé que iba a morirme. Miré al cielo, como buscando una respuesta. Cerré los ojos y comencé a desvariar. Entonces un recuerdo llegó a mi mente.

– ¡Estás loca! – Grité y mis ojos estaban desorbitados, no podía ver a Carrie lastimándose.
Ella me miró con suplica, yo la tomé de las muñecas pero su fuerza era increíble a pesar de su estado. Me atrajo hacia ella hasta que su boca quedó en mi oído.

Through The Dark (Zayn Malik) TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora