Capitulo Uno

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  Siempre he pensado que cuando yo muera nadie de las personas que he conocido a lo largo de mi vida les importara, nadie llorara por mí, es más; si muero en plena vía pública todos me dejaran ahí como abono, hasta que comience a oler mal se darán cuanta y llamarán al forense y ahí, nadie me reconocerá como algún familiar o amigo, porque estoy sola, pero mis pies no pueden fallarme no ahora, ellos tienen que llevarme hasta la línea final. Mi corazón se quiebra cada vez más con cada paso o zancada que doy.
Es por error o decisión, me siento tan sola en este lugar sin compañía alguna. Pero el camino es largo y no me venceré hasta llegar al punto en el que por fin me pueda sentir feliz. Pero esta era la vida que me había tocado vivir.

Cerré los ojos, tratando de que esto se acabe de una vez. El hombre soltó un severo gemido en mi oído, haciendo que me sienta repugnante. Tome mi ropa y me vestí, no quería seguir en ese hotel de mala muerte. Estire mi mano hacia el hombre que me miro enojado.

–Vamos muñeca, quédate otro rato– Yo volví a estirar mi mano y el hombre de mala gana entrego el dinero que habíamos acordado, salí casi corriendo por irme a mi pequeño departamento. La gente con dinero suele tener sus ''Lujos'' y yo de igual manera pero era un lujo muy diferente. No era ropa ni calzado, era algo distinto que hacía que mi mundo se detuviera, me hacía salir de la realidad. Cocaína.

Caminaba sin rumbo alguno, tenía hambre pero no había que comer no iba a gastar mi dinero, no sabía qué hora era me senté en la banqueta pidiendo dinero. Si, como una limosnera la gente me veía mal me desaprobaba. Yo misma sabía qué era un mal ejemplo para la sociedad, que era lo peor de ella. Ellos piensan que lo que yo hago es por gusto o simplemente dicen: —Es que le gusta el sexo— Pero no, esto no era así. Oh joder, el hambre cada vez crecía ¿cuánto llevaba sin comer? ¿Cuatro días? o ¿una semana? Me estaba quedando dormida cuando alguien se acercó y deposito dinero en el bote donde pedía.

–Toma esto, creo que tú lo necesitas más que yo– Dijo una voz dulce, alce mi mirada y ese chico era moreno, con unos ojos grandes y cafés, un cabello negro; negro como la noche, con una barba ni tan larga ni tan corta. Perfecto el chico, él tomaba unos panes con un café yo, con pena los acepte y él sonrió. Mostro unos dientes blancos y bien hechos. Notaba cierta felicidad en sus ojos.

– ¿Cómo estás? –Dijo el sin quitar esa sonrisa.

–Bien, muchas gracias por esto, tienes una gran corazón. No es de todos los días que alguien se acerque a regalarte comida. Tienes un lugar guardado en un lugar muy bueno del cielo– El chico sonrió y me dijo: ''Me tengo que ir, espero que estés bien'' Y se fue, comencé a comer. Esto era una delicia. No estaba tan lejos de mi pequeño hogar así que fui caminando mientras que el frio calaba mis huesos. Cuando llegue a mi casa, atravesé la pequeña sala hasta llegar a mi cuarto, saque del mueble que estaba alado de mi cama un sobre con polvo blanco, era poco. Tendría que ir con Ashton para que me vendiera, más me quedo observando aquel sobre y lo puse en mi muñeca y me acerqué para poder olerlo, esto empezó hacer efecto y sentí una felicidad, mis problemas desvanecían y me sentía mejor. Hice mi cabeza para atrás sintiendo adrenalina y después tranquilidad, me recosté y comencé a reír, solo había algo para describir esto. Paraíso. Dormir, eso quería. Siempre. Mis ojos se cerraron sin saber nada más.

Salí a la calle buscando a Luke, camine por aquel barrio observando a Luke me acerque a él y como siempre me entrego unas revistas para vender. Me acerque a la vía pública y comencé la venta, la gente me despreciaba me veía mal no estaba en buenas condiciones. Sabía que yo era lo peor en la sociedad pero ¿Qué hacer? Así era mi vida, no diría que era una mierda tal vez solo era una mal temporada. No hubo ninguna venta Luke me miro decepcionado ya que él, tampoco vendió nada. Las luces se apagan, comienza hacerse de noche el día termina. Largas noches con hombres desconocidos, la gente al conocer critican a cualquiera, por querer brillas, sobresalir y a veces dicen: —Ella le pega a lo más duro, sueña despierta—. Traté de arreglarme para atraer a los hombres y me puse aquella ropa que me repugnada usar. Aquel vestido azul corto y los tacones de 14 centímetros y ese abrigo negro. Londres era un lugar frío, en especial en la noche y yo tenía que salir a la carretera a ofrecerme a aquellos desconocidos. Salí caminando a aquel lugar, donde había aún muchas chicas. Unas regresaban, otras no. El frío me calaba los huesos, mis dientes
temblaban yo temblaba, estaba cansada por que usar estos tacones; no era fácil. Me puse agache sin sentarme, doblando mis rodillas. Llegaron dos carros uno blanco y uno azul, de ellos salieron hombre de treinta y tantos o más. Rápidamente me levante y me acerque un tipo se acercó y me abrazo, odiaba que me trataran como un trofeo.

Through The Dark (Zayn Malik) TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora