La chica estaba hecha un ovillo en un rincón del sofá, con un bóxer puesto y una sudadera que le quedaba lo suficientemente grande para no dejar a la vista sus manos, lagrimeando un poco y sosteniendo un libro entre sus manos.
Sus dientes mordían con fuerza su labio como si tratara de no llorar, cosa que no funcionaba demasiado.
Había vuelto a pasar... Había vuelto a pasar lo que más le dolía... Su personaje favorito había muerto.
Se encogió aún más en la sudadera del acertijo que llevaba y su olfato detectó ese toque de perfume masculino, hace cinco años que había conseguido esa sudadera y aquel olor no se había extinguido.
-¿Por qué tuviste que salvarlo? No tenías porque morir... Peter... No merecías morir de esa manera...- sollozaba mientras seguía leyendo.
Llevaba los audífonos puestos y a un volumen demasiado alto por lo que no se percato de quien estaba detrás de ella.
Una mano gélida se detuvo en su rostro y lo acarició recoriendo su mejilla con ternura a la par que limpiaba una lágrima. El susto la hizo caer del sofá, quedando en el suelo con los ojos abiertos mirando al dios que tenía frente a ella.
Al instante unos cuantos mechones azabaches calleron en su rostro acompañando aquella angelical escultura adornada por un par de bellas gemas que eran aquellos orbes grises llenos de pequeñas lágrimas. -Me asustaste.- murmuro bajando la mirada y tomando el libro en sus manos mientras respiraba de manera agitada.
El dios enarco una ceja mientras dirigía su mirada al título del libro y miraba con un deje de intriga a la azabache.
-Ya veo... ¿Te encuentras bien, midgardiana?-
-Si...- puso una mueca-. No es nada...- con su mano libre subió un poco el cuello de la sudadera apreciando de nuevo el olor, descubriendo un poco sus piernas que atrajeron la mirada celeste del dios.
La chica camino hasta el sofá subiendo de nuevo a este sin bajar sus pies al helado suelo. La mirada azulada del dios de las travesuras no abandonaba las piernas de aquella midgardiana que sin notarlo lo tenía embelesado (N/A: O talvez ése era su plan ewe).
La chica tan despistada como siempre volvió a las páginas de su libro sumergiéndose en la lectura sin darse cuenta que poco a poco la sudadera subía más por su muslo. El dios se encontraba hipnotizado por aquella escena, con aquella sudadera abandonando las piernas de la menor que eran descubiertas poco a poco.
La mirada de la azabache pronto abandonó la lectura y llego hasta los ojos del dios.
-¿Sucede algo?- su voz era tranquila aunque parecía querer descubrir algo tan solo por mirarlo.
El dios fue sacado de su embobamiento tan abruptamente que no supo que contestar y se limitó a abrir un par de veces la boca como sin quisiera excusar aquella acción que aún pasaba desapercibida por la azabache.
-¿Te sientes bien Loki?.- la menor se levanto acercándose hasta el dios.
Parándose con las puntas de los pies se quedó mirando hacia los azules ojos de Loki.
Loki llevó sus manos a los costados de la cintura de Chesire apenas rozandola y mirando fijamente como si buscará producir el mismo efecto en ella, aquél embobamiento que producio en el Asgardiano. Un tenue sonrojo tiñó las mejillas de la azabache que tan solo se quedó mirando hacia los ojos del dios sin expresión alguna.
El dios adquirió una sonrisa con un deje de maldad mientras rosaba los labios de la menor queriendo insitarla a seguirlo en esta nueva travesura.
-Nada... ¿Qué te sucede a ti midgardiana?- pregunto dejando que su aliento gélido golpease en el rostro sonrojado de la menor.
-N-nada...- susurro en un intento de tocar de nuevo los labios del dios. El dios disfrutaba de jugar a rozar sus labios para con la misma rapidez alejarlos provocando a la menor.
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Dos en Uno. (Marvel y Dc)
FanfictionUn fic acerca de como sería tener al universo Marvel y el universo Dc bajo un solo techo. El techo de dos de sus fujoshis)? admiradoras.
