Nunca me había sentido tan confundido en mi vida. Tampoco había sentido tanto miedo por una chica que me estuviera mirando con tanto odio.
-¿Qué te parece? -preguntó Greta, con un tono de voz que parecía dulce y comprensivo, pero que la verdad era más frío que un tempano de hielo y más filoso que un cuchillo nuevo.
-Yo.. Yo no... -balbuceé. Retiro el teléfono y lo lanzó a su cama. -No lo sé.
-Eso pensé. -se acomodó en un sillón rosa que estaba cerca de una ventana. -Confiaba en ti, Jason. Creí que la próxima vez que saliera con un chico...
-Lo siento, fue Mery... Greta...
-Creí que no todos eran iguales. -me interrumpió. -Con Billy fue lo mismo... Estúpidos.
-En serio, Greta, lo siento. Quiero que sepas lo que paso realmente, ella me besó.
-Como tu digas. -musitó. -Una chica de la que llevas enamorado tanto tiempo y la cual te dejó en la friendzone, que salió con dos tontos en vez de ti, después de que te le declararas, te besó. Es tan creíble tu versión, Jason.
-Greta, no tengo porque mentirte. Estoy contigo y no con ella. Eso significa mucho...
-Billy hizo lo mismo, y con la misma. -musitó. -Billy y tú son unos idiotas, y Mery es un completa perra.
-Greta...
-Estoy muy enojada, no quiero saber nada de chicos, en especial, no quiero saber nada de ti.
-Greta, por favor... -supliqué mientras ella me echaba de su cuarto. -En serio me gustas, lo que sucedió, no debió suceder...
-Vete. -interrumpió. -Es mejor que te vayas antes de que termines de perder tu dignidad, rogándome. -se cruzó de brazos. -Seguro Mery estará saltando en una sola pierna, al enterase de que ya te terminé. Creí que eras diferente.
***
Greta y su hermana me sacaron a patadas de su casa. Tenía que irme, era inútil seguir rogándole a Creta. Ella me estaba importando, y no se sentía para nada bien que me hubiera terminado a causa de mi mejor amiga.
Y Mery.
La Mery había tomado la foto. No sé qué demonios le esta pasando por la cabeza. Dice que es mi amiga, dice que aunque ella no salga conmigo debo conseguirme una novia, ella misma me consigue una novia, y luego hace que me terminen.
En medio de mi enojo empecé a patear botellas y rocas. Todas tenían el rostro de Mery grabado. Todas tenían que ser echadas a la basura. Ya no era mi amiga y ya no sentía absolutamente nada por ella, solo desprecio. Que le den, por perra. Pateé el aire, pero el aire se endureció, y en medio de mi vista nublada divisé una pierna y escuche un 'auch'
-Lo siento, -dije a la pierna. Miré hacia arriba, para ver de quien era la pierna. Una chica rubia con cara de dolor. Muy bonita. -l-l-lo sien-to... No vi tu pierna...
-Auch... -se quejó. Luego me miró, sus ojos eran marrones y brillantes. Un sonrisa brilló en su expresión de dolor. -Tranquilo. Esas cosas me pasan por... Por tener las piernas tan largas. -se burló de sí misma.
-En serio lo siento... No fue mi intención... Estaba un poco molesto y venía pateando piedras.
-Yo venía caminado rápido, por eso no me detuve. -se encogió de hombros. -También estaba algo enojada. Pero creo que ya no.
Se rió un poco y miró sus zapatos, su cabello se fue hacia adelante, tapando su cara. Ese movimiento me recordó a Mery, cuando actuaba tímida ante todos. Una perfecta mentirosa. Por alguna razón estaba ahí parado, esperando algo ¿qué? La rubia levantó la mirada, encontrándose con la mía. Era muy bonita. Demasiado para ser real.
-¿Cuál es tu nombre? -pregunté.
-Joyce. -sonrió. -¿y tu eres...?
-Jason, y es un gusto conocerte.
Su risa volvió a llenar mis oídos. Era una risa tan suave, pero tan enérgica, genuina y llena de vida que quise escucharla toda el resto de mi vida: en una canción, en un mensaje de voz, hasta el la alarma de las mañanas. En ese momento, el nombre de Mery se hallaba tan lejano, como una cosa de siglos pasados; y el cabello anaranjado de Greta se convirtió en una hoja del montón de hojas anaranjadas que se recogen en el otoño. Las dos, tan lejos del ahora, tan lejos de la rubia Joyce, que no tenía ahora la menor idea de porque me había interesado en alguna de las dos.
¿Es a esto lo que llaman amor a primera vista? Me mordí el labio para no decir alguna cursilería enfrente de Joyce.
-Creo que me tengo que ir. -dijo y se despidió con la mano, y un guiñó de mi parte. ¿Desde cuándo hacía eso con las chicas que acaba de conocer? Borré de mi cabeza el mal momento con Greta. Ya me había terminado ¿no? Sí, me dolió. Pero no me las podía desquitar con nadie más, sino conmigo mismo. Pero quedaba Mery. Me escuché soltar una estruendosa carcajada en medio de la calle. Me tapé la boca con ambas manos, sofocando mi risa. Me reía de Mery. Era una tonta, o se hacía la tonta. Pero quedo como una tonta-perra-hieresentimientos-rompecorazones.
Me regresé a mi casa. Y estaba regresando con una sonrisa desde oreja a oreja, exagerando. Clara me miró extraño, papá también y mi mamá solo me vio subir las escaleras a largos pasos.
Me senté en mi cama, tomando mi computadora y abriendo Facebook. Greta había cambiado su estado en Facebook: soltera. Yo no cambiaría el mío, eso es ridículo y completamente asocial, diría yo (aunque a veces sea un geek. Le envíe un solo mensaje a Greta, de consolación. Busqué a Joyce, pero había muchas. Ninguna se había parecido a ella.
Al final, apunto de rendirme, encontré a Joyce-Margaret Williams Rogan. Su foto era un esponjoso gato blanco de ojos amarillos y ella sosteniéndolo. Le envíe un mensaje. No la invité a ser mi amiga, eso es demasiado.
A los minutos me respondió:
Joyce-Margaret: Hola, amigo!
Auch. Directo-a-la-friendzone. Creo que ese es mi verdadero hogar.
***
Perdón por no publicar. Abandoné la historia y ella me abandonó a mí.
No tenía ideas para seguir con la novela. Mi mente era un desierto y no me salía n-a-d-a n-a-d-i-t-a.
Espero que les gusté el capítulo. Es corto y para mi, aburridísimo.
Comenten y voten, los leo. 😁😁😁
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Friendzone.
JugendliteraturNo hay nada más difícil que intentar salir de la Friendzone.
