Al cabo de unos minutos me levanté y fui hacia El Bosque, llegué al lado de la enfermería y abrí la puerta de golpe, todos los que estaban allí presentes se giraron y fijaron la mirada en mí.
-Lo he decidido, os ayudaré.
-¡Bien!- gritó Silvia saltando hacia mí.
Mientras la abrazaba vi a los tres curanderos abrazándose entre sí, mire a Luke el cual me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Silvia me apartó.
-Bueno, pues manos a la obra-dijo mientras se frotaba las manos.
Luke, Silvia y yo nos dirigimos a los campos de entrenamiento.
-¿Por qué quieres empezar?- me preguntó Luke.
-No lo sé.-dije.
-Pues empieza por... ¡el tiro con arco!-dijo Silvia entusiasmada.
Nos dirigimos hacia el campo de tiro y Silvia me dió un arco y un carcaj con varias flechas.
-Dispara.-dijo Luke.
Espera, ¿qué?- dije sorprendida.
-Dispara.
-Me tendreis que enseñar no he cogido un arco en mi vida.
-Pues tienes que...-me explicó Silvia.
-No, no digas nada, aunque piense que no sabe tirar con arco si que sabe, simplemente apunta a la diana y si realmente eres la elegida darás en el medio.- intereumpió Luke.
Cogí el arco, cargué la flecha y apunté a la diana, en el momento que vi el blanco supe que debía hacer, tomé aire y al espirar solté la cuerda, la flecha se clavó en el centro de la diana. Me giré para ver la reacción de Luke y Silvia, Silvia tenía la boca y los ojos abiertos de par en par y Luke tenía una sonrisita de superioridad.
-¿Có...có...mo lo has hecho.? - tartamudeó Silvia.
-Es la elegida. Bueno, continuemos.
Fui detrás de Luke mientras Silvia se quedaba quieta intentando buscarle una explicación lógica a lo que acababa de pasar.
-Ahora los cuchillos- dijo Luke deñalando una mesa con varios cuchillos de distintos tamaños.
Pasé la mano por encima de ellos y cogí uno al azar. Me puse detrás de la línea de tiro y lancé el cuchillo acertando en el blanco otra vez.
-Bien, bien, sigamos.
Esta vez Silvia nos siguió.
Nos dirigimos hacia la pared de escalada.
-Tendrás que batir el récord.- dijo Luke sosteniendo el cronómetro.
-Espera, ¿qué?
-Preparada.
-No, déjame prepararme.-salí corriendo hacia la pared.
-Lista.
-¡¡¡Ah!!!- grité mientras casi me resbalo.
-¡Ya!
Salté hacia la pared y empecé a escalar asegurándome de que no me iba a caer, primero iba la mano, después el pie y así todo el rato, se me empezaron a cansar los brazos, pero seguí adelante, noté como una gota de sudor bajaba por mi frente, era el último esfuerzo, ya estaba en la cima, solo un poco más. Conseguí tocar con la mano el plano suelo de la cima, me levanté torpemente y en cuanto Luke paró el cronómetro me tiré al suelo.
-¡Enhorabuena!, has batido el récord.-gritó Luke- ahora tienes que bajar.
-Cinco minutos más.-resoplé.
-Venga, hay que terminar hoy.- me regañó.
-Voy...-gruñí.
Empecé a bajar, esta vez más despacio ya que estaba cansada, cuando estaba a punto de llegar salté y caí junto a Luke.
-Bueno, ¿y ahora qué?-pregunté.
-A la sala de estrategias.
Nos dirigimos hacia una especie de cabaña de madera que tenía forma de semicírculo.
-Aquí practicamos las distintas estrategias y problemas que se pueden dar en el campo de batalla.
-¿Y cómo haceis para no haceros daño?
-Usamos la tecnología y los poderes del Árbol Mayor, nosotros programamos la posición del enemigo y el Árbol Mayor crea los "hombres" hechos de ramas, cuando nos golpean, simplemente nos adormecen la parte que ha sido golpeada, si nos dan en el pecho nos duermen completamente.
-Vale, ¿y qué quieres que haga yo, combatir, decir una estrategia de los enemigos?
-Quiero que dirijas la batalla, que sepas dirigir un equipo. En este momento sí te enseñaré las distintas estrategias y formaciones.
-¡Por fin algo de ayuda!
-Luke, Silvia y yo nos fuimos hacia una habitación dentro de la habitación, estaba llena de mapas del mismo campo pero dentro de ello había unos círculos y cruces en distintas posiciones, supuse que era la sala de estrategias y los círculos y las cruces debían de ser las posiciones.
-Aquí están todas las posiciones que hemos podido replicar del enemigo, tendrás hasta la hora de la comida para aprendertelos todos, después de comer haremos la prueba.
Pero, si debe quedar una hora.- refunfuñé.
-Adiós.- dijo Luke dejando ver que no iba dar más tiempo.
Como no había otro remedio me puse a estudiar las estrategias. Estaban numeradas, así a la hora de nombrarlas sería más fácil.
Pasó la hora que me había dejado Luke para estudiarme las estrategias, cuando él apareció por la puerta.
-¿Qué tal vas?
-Creo que bien.
-Tenemos que ir a comer.
-Voy.
Me levanté de la silla y me fui con Luke hacia el comedor.
-¿Se puede sentar Silvia conmigo?
-No, hoy quiero hablar contigo.
-¿Por qué?
-Porque quiero saber todo lo que sabes, decirte lo importante que es está situación, y darte algunos consejos antes de la prueba.
Llegamos al comedor y nos sentamos en la mesa de los sublimes.
La comida estaba servida, había pizza y ensalada.
-¿En el tiempo has estado aquí has visto alguien?
De repente me acordé de Teresa.
-Sí.
-¿Cómo vestía?
-Llevaba una capa larga y negra que le cubría desde la cabeza a los pies.
Empecé a ver a Luke un poco preocupado aunque yo también lo estaba porque sabía por qué él estaba preocupado.
-¿Te dijo su nombre?
-Sí.
-¿Cuál era?
- Teresa.
Luke se puso las manos en la cabeza.
-No, no, no, no.
-¿Quién es?-pregunté.
-¿Te dijo algo más?- me preguntó ignorándome.
-Sí- sabía que esto no le iba a hacer mucha gracia- me dijo que sabía que era la elegida.
Luke se levantó y se fue del comedor dejándome sola con la comida aún caliente.
Empecé a comer para no llamar la atención, pero Silvia se percató de que había sucedido algo raro.
-¿Qué ha pasado?- preguntó mientras se sentaba a mi lado.
-Creo que no se lo puedo contar a nadie, así que tienes que prometerme que me guardarás el secreto.
Silvia asintió con la cabeza.
-Alguien de La Sombra sabe que soy la elegida, yo no sé quién es pero me parece que Luke lo sabe perfectamente.
En cuanto se lo dije ella se fue en dirección a la que se había dirigido Luke con intención de preguntarle quién era esa chica.
-¡Silvia!
Lo grité demasiado alto. Todo el comedor se calló y se giró para ver quién había gritado. Yo giré la cabeza para intentar no hacer el ridículo, mientras tanto Silvia me miraba con cara de no entender nada de lo que estaba haciendo. Como nadie parecía ver de dónde procedía el grito volvieron a sus respectivos platos.
-Uno, ¿por qué has mirado hacia otro lado? Y segundo ¿qué quieres?
-Uno, no quería hacer el ridículo delante de todos, y segundo, te he dicho que no se lo cuentes a nadie.
-Pero Luke ya lo sabe.
-Ya, el problema es que Luke no quiere que se lo cuente a nadie, ¿lo entiendes?
-Sí, no hace falta que me lo dijeras como si tubiera cinco años.
-Vale, lo siento, ¿has comido?
-La verdad es que no, me he dedicado a miraros porque parecía que estabais un poco raros.
-Come aquí, el plato de Luke está aún caliente, no lo ha tocado porque estaba demasiado estresado con la conversación que hemos tenido.
Silvia se sentó enfrente de mí y empezó a engullir la pizza.
-Oye, por cierto- dijo con la boca llena-¿qué tal te sabes las formaciones?
-Pues creo que bastante bien, ¿te las sabes?
-Sí, todos nos las tenemos que saber.
-¿Me ayudas a repasar?
-Claro.
Empecé a decir las distintas formaciones que había aprendido, de vez en cuando Silvia me corregía, cuando terminamos de comer me las sabía perfectas.
Dejamos el plato en la encimera que llevaba a la cocina y salimos del comedor en dirección a la sala de estrategias.
Empezamos a buscar a Luke, pero no estaba.
-Espera, puede que esté en la arena de lucha, siempre que está nervioso se va a dar golpes a algún saco.
Fuimos hacia arena de lucha, allí había varios círculos de arena y un edificio, también de madera, no muy alto. Entramos, había varios campos de boxeo y algunos sacos alrededor. Vimos a Luke golpeando uno de ellos, llevaba unas vendas blancas alrededor de las manos, estaba sudando y parecía bastante enfadado por la madera en la que golpeaba el saco.
-Luke.- le llamó Silvia.
Luke siguió dándole golpes al saco, parecía no haberla escuchado.
-¡Luke!- gritó Silvia.
Esta vez Luke, se giró y nos miró resoplando.
-¿Qué quereis?- preguntó no muy amablemente.
-Tienes que hacerle la prueba de estrategia a Alaia.
-Dejadme solo cinco minutos más, id yendo.
Según Luke terminó la frase se giró y continuó golpeando el saco.
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La Elegida
FantasyAlaia una chica de ciudad es obligada por sus padres a un pequeño pueblo en medio de la nada, pero acaba siendo menos aburrido de lo que parecía. (menuda mierda de descripción).
