Ele desayunaba tranquila, con paciencia, sin ningún apuro que la obligara a hacerlo más rápido. En cambio su madre, Irian, lo hacía todo con una rapidez excepcional. En parte, ver cómo desayunaban era como un reflejo de su actitud frente a la vida diaria.
Irian acabó en menos de dos minutos su desayuno y se dispuso a preparar sus cosas y encontrar las llaves del auto. Corrió por toda la casa, alterada como siempre, hasta que las encontró. En ese momento tomó a Ele del antebrazo y se la llevó hasta la puerta de salida sin mediar palabra.
Una vez afuera, ambas se metieron en el vehículo, y la madre de Ele hizo rugir el motor. La velocidad con la que arrancó parecía no tener precedentes. A este paso llegarían rápido al laboratorio.
Pero el viaje no duró lo suficientemente poco como para no dejar que Ele pensara sobre lo que probaría en ese lugar. A pesar de haber ido 257 veces ya, esta nueva droga de La Tierra le daba algo de miedo
Ella incluso se planteaba si dejar de probar todas esas drogas, virus, bacterias, plantas...
En parte le hacía bien a la gente, pues con su sangre se creaban nuevos medicamentos. En parte eso la reconfortaba, aunque no dejaba de sentirse usada.
Aunque cada vez que pensaba en esto recordaba todos su beneficios legales, únicos e inigualables, sólo para ella. Y ¿cuáles eran estos beneficios? Pues, en primer lugar, Ele no podía ser agredida de ninguna forma, pues el sólo insultarla era una multa muy alta.
Tampoco podían herirla, pues lastimarla serían de cinco a diez años de cárcel según la gravedad. Y ni hablemos de matarla, eso ya equivalía a la cadena perpetua o incluso a la propia pena de muerte.
Así es, Ele estaba bien protegida, mientras siga colaborando con las pruebas en el laboratorio.
Pero, ¿era realmente Ele la consentida del Estado o era un verdadera prisionera de éste? Muchos grupos protestantes buscaban la libertad de Ele porque consideraban que, a pesar de no pertenecer a la misma especie, ella debía tener igualdad con respecto a los demás.
Aún así, había otros sectores que argumentaban, con cierta razón, que Ele había sido creada por científicos financiados por el Estado, por lo que les pertenecía.
La gente se peleaba constantemente por estos temas y la grieta entre los dos sectores era cada vez más notable. A pesar de todo lo que sucedía a sus espaldas, Ele se mantenía indiferente.
Y mientras ella se perdía entre los enredos de sus pensamientos, no notaba el viaje a alta velocidad que hacían en ese auto. Una vez llegaron, sí lo notó, porque la frenada se lo hizo saber.
- Llegamos.- dijo Irian.
- Bien, ¿vienes en un par de horas o te quedas?
- Hoy te vuelves sola, estaré trabajando todo el día.
- ¿¡Qué!? ¿Con lo lejos que estamos?
- Tu padre trabaja aquí, dile que te lleve de vuelta.
- Pero el sale muy tarde.
- Lo siento.- De un empujón la bajó del auto y cerró la puerta.
Irian se fue a máxima velocidad en dirección a su destino y Ele se dirigió a la entrada del laboratorio.
ESTÁS LEYENDO
#Ele
Science Fiction¿Eres lo suficientemente fuerte como para ver la realidad? Hace ya dos siglos y medio que los humanos están extintos. La Tierra hoy la dominan especies animales diferentes. Pero no vamos a centrarnos en La Tierra, sino en el planeta de los seres...
