La gente huía del lugar como podía. Ahora mismo, todos le temían a Ele, no sólo por lo peligrosa que podía llegar a ser, sino también porque no podían dañarla. Si los atacaba no podrían defenderse. Injusto, ¿verdad?
Tras meditarlo varios segundos, mientras aun permanecía el caos y el pánico, Ele decidió que la realidad a la que le creería sería a la de la voz misteriosa. Una decisión extraña, pero esa persona hablándole en su cabeza sonaba muy convincente.
Tomó el cuchillo y, ensangrentada, caminó hasta la sala de pruebas. Ya no quedaba nadie allí, todos huyeron. Suerte para Ele, ya que pudo tomar todas las pastillas que quería. Tras guardárselas en los bolsillos de su pantalón, se dispuso a tragar otra, pero una conocida voz la detuvo.
- ¿Ele...?- Era su padre, Kyon, y lucía devastado por lo que había visto.
- Padre. Has visto todo ¿verdad?- Él no supo responder.- Sé que hice algo que no debía... O al menos, es lo que creen todos. Pero con estas pastillas puedo ver la verdad, ¡la verdad que nos ocultan!
- Huye.
- ¿Qué?
- ¡Vete Ele! Sé que te crees inmortal porque herirte sale caro y eres inmune a casi cualquier cosa, pero no podrías estar más equivocada. Gente con dinero vendrá, dispuesta a pagar tu muerte. Es el plan que tienen por si pasaba algo como esto.
Ele se detuvo a pensar por unos momentos y luego miró a su padre. Éste le hizo una seña con la cabeza como diciéndole que se fuera. Aún perdida, abrió una ventana del pasillo y saltó hacía afuera. La caída no fue muy dañina, estaban en planta baja.
Una vez afuera, la cosa se puso tensa. Autos y helicópteros la buscaban pasando una grabación por parlantes para que Ele se entregara.
Pero ella no iba a ceder tan rápido su libertad. Comenzó a correr y mientras lo hacía, se tomó otra pastilla anaranjada-roja. Ahora podía, una vez más, ver la realidad.
Ahí afuera ya no era una selva. Era un ambiente mucho más extraño. El suelo, el cielo y todo estaba en tonos extraños del color violeta.
- ¡Ele! Necesitamos irnos de aquí. Ve a algún pilar alto, lo que tú conoces como edificio.
- Entendido.
El edificio más cercano estaba frente a ella. Logró entrar de una corrida sin muchas dificultades. Una vez adentro, tomó un cuerno largo y con una punta extraña. Con ese rompió el circuito eléctrico del edificio, o lo que ella veía, el corazón.
Ahí adentro era como si se tratase del interior de un ser viviente. Viscoso, húmedo y de textura suave.
La próxima órden que la voz le dio fue subir las escaleras hasta llegar al tejado. Una vez arriba, tras subir quince pisos, pudo sentarse en el techo del edificio.
- ¡No idiota! No te detengas aún, métete en la puerta de servicio.
Y así lo hizo. Se metió en una habitación que estaba en el techo del edificio, en la cual se encontraban armas.
Al verlas, una sonrisa maliciosa se creó en la cara de Ele mientras el efecto de la pastilla comenzaba a disminuir.
Comenzó a armarse con todo, una bazuca, un cañón láser versión mediana, y una ametralladora pequeña. Con esto y un par de granadas empezó a bajar del edificio. La gente, confundida por el corte de luz, no podía notar a Ele.
"El plan perfecto" pensaba ella. Pero el problema se vería apenas comenzara a atacar a los policías que la seguían.
Y ahí estaban, buscándola incansablemente, o al menos así era hasta que la vieron salir de ese edificio.
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#Ele
Science Fiction¿Eres lo suficientemente fuerte como para ver la realidad? Hace ya dos siglos y medio que los humanos están extintos. La Tierra hoy la dominan especies animales diferentes. Pero no vamos a centrarnos en La Tierra, sino en el planeta de los seres...
