7.-La Verdad.

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Las piernas le flanquearon, pero logró correr a su auto. Encendió su auto y a toda velocidad se fue a su casa, abrió, a esa hora había un portero/guardaespaldas en el portón, lo habían contratado al segundo día de estancia en el pueblo, Kate siempre hablaba con el cuando estaba aburrida y hasta llevaba galletas para compartir con él, él le abrió el portón y ella se metió a toda velocidad. Bajo agitada y la garganta la tenía seca.

-¿Estas bien Kate?

-No te quedes ahí Ramón.- Dijo con voz rasposa.

-¿Te encuentras bien? ¡señora Alyn!

-¡Noo!- Grito aterrada Kate.

-¡Señora Alyn!- Gritaba aún más preocupado.

-¿Qué pasa?- La voz preocupada de Alyn hizo que Kate se volteara, esta estaba llorando. -¡Hija! ¿Estás bien?- Kate no hablaba. -¿Qué le paso Ramón?- Exigió saber al borde de lágrimas, nunca la había visto así. -¡Robert! ¡Robert!- Busco la ayuda de su esposo.

-¿Qué pasa? ¿Cuál es el alboroto?

-Es Kate, está muy mal.

-¿Qué? ¿Qué tienes hija?- Dijo preocupado. Al no tener respuestas la metió a la casa, la dejó en la sala y luego salió otra vez.

-Ahora si Ramón, ¿qué le paso a mi hija?- Dijo Alyn un poco más calmada.

-No se señora, ella venía de afuera y yo como siempre abrí el portón, pero entró a una velocidad muy alta y se bajo del carro muy agitada, le pregunté que si que tenía y lo único que me dijo era que no me podía quedar aquí afuera. Pero ahora que lo dice, me pareció ver que paró a unos metros de aquí, vi las luces del carro, pero el carro no se movía. Yo diría que mejor hablarán con ella.

-Gracias Ramón.- Dijo Robert.

Al entrar buscaron a Kate, pero no la encontraron en la sala.

-¡Kate!- Grito Alyn preocupada por su hija. Luego se le ocurrió que podía estar en su cuarto.

Subió las escaleras, camino por el pasillo y tocó su puerta.

-Kate... ¿hija estás ahí? ¿te encuentras bien?

Intento abrir la puerta pero ésta estaba con seguro. Tocó tres veces más la puerta, pero vio que su hija no le iba a abrir, así que mejor se fue a su cuarto, no sin antes decirle algo.

-Hablamos mañana.

Kate estaba aterrorizada, en ese momento quiso tener a Edward a su lado, ya que con su amigo se sentía a salvo. Intento dormirse, pero sentía que la veían, toda la noche se quedó despierta. A las 2:00 a.m se pudo dormir. Esa noche tuvo como tres pesadillas, se despertaba gritando y sudando.

A las 6:00 a.m se levantó, sólo había dormido tres horas, estaba cansada. Se levantó a bañarse y luego se vistió. Se puso unos shorts rotos junto con una blusa un poco holgada color verde aqua y unos Van's azul cielo.
Bajo a desayunar y se encontró con su mamá, no quería preguntas.

-¿Kate, hija eres tú? ¿Estás bien? En la noche te oíamos gritar, tratamos de entrar a tu habitación pero estaba cerrada con seguro ¿Podríamos hablar de lo que sucedió anoche?

-No me paso nada. Es sólo que atropelle a un perro. Me sentía culpable. Eso es todo, ya me voy.- Salió lo mas rápido que pudo. Ya no quería más preguntas y recordar.

Salió de su casa y se dirigió a la escuela, al pasar por aquel lugar le dio escalofríos, por lo que aceleró. Al llegar a la escuela al primero que busco fue a Edward. Iba por los pasillos como loca buscándolo.

Mi ProtectorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora