Traga saliva. Desvía la mirada. Se muerde el labio nervioso, creo.
—Tengo en marcha un contrato muy importante con la empresa Castillo, la empresa del padre de Devora. Ella me dijo que si no era su novio le diría a su padre que cancelara el contrato, y eso es mucho dinero invertido. Aunque da igual el dinero pero es un contrato demasiado importante.
Esa Bruja, está loca... Nuevo apodo para Devora: ''La Bruja Loca''
O a lo mejor está necesitada de amor y no encontró nada mejor que atar a Federico a ella de una u otra forma.
—Esa mujer sí que esta chiflada—comento para tratar de levantarle el ánimo y alivianar el ambiente, pero más por su ánimo que de seguro bajo al contarme eso.
—Lo sé—dice suspirando. Suspira mucho este hombre—. Prométemelo.
— ¿Qué cosa?—pregunto confundida.
—Que no le dirás a nadie lo que acabo de confesarte...
—Lo prometo—le tomo la mano y se la apretó suavemente, luego me levanto—. Debo ir a trabajar, tu igual, si necesitas algo me dices.
Voy saliendo, pero me llama.
—Dime.
—Me puedes dar un abrazo?—me pregunta tímidamente.
—Claro—me acerco a él y lo abrazo suavemente.
No se cuánto tiempo pasa, pero, por alguna razón no quiero acabar con este abrazo, pero reúno toda mi fuerza de voluntad para separarme de él.
—Te encuentras mejor?—le pregunto sonriendo dulcemente.
—Si—me sonríe—. Gracias.
—No hay de que... Ahora voy a volver a mi lugar si no mi jefe me despedirá—se ríe.
—Lo dudo mucho—dice con ojos de burla.
—Como digas—dije saliendo de su oficina. Me siento en mi lugar y me pongo a hacer mi trabajo.
En la mitad del trabajo me pongo a pensar en lo que pasó dentro de su oficina. Nunca había tenido este tipo de confianza que nos dimos Federico y yo, excepto, creo, con las que ya son mis amigas.
De alguna manera el que él haya confiado en mi me alegra de una manera que no se interpretar, algo que hace que en el estómago me den pequeños cosquilleos.
Debieron ser nervios del saber que me iba a decir. Porque no encuentro otra explicación lógica para entender eso de mi estómago.
Niego con la cabeza y trato de concentrarme en todo lo que hacer.
Ya termine todo lo que tenía que hacer, así que como mi aburrimiento no da más llamo a Ale
—Empresa D'elia—dice con la voz cargada de flojera.
—Hola—digo alegremente.
—Gaby, que bien que llamas me está dando flojera—dice alargando la E.
—Lo note—miro la hora—. ¿Qué te parece si vamos a almorzar?
—Me parece bien, el hijo de puta de mi jefe me saca de mis casillas—me rio de ella—. No te rías, ven, vámonos a almorzar.
Cuelgo, ordeno un poco, tomo mis cosas y me voy a buscar a Ale.
Cuando la veo esta discutiendo con hombre. Ay Ale, siempre discutiendo con alguien. No entiendo porque me sorprende.
—Me voy a almorzar—dice ella enojada.
—No has terminado esto—dice él lanzando unos papeles en el escritorio de ella.
—Los términos luego—contraataca ella—. Ahora tengo hambre y me voy a almorzar.
—Mujer tenías que ser—todo pasa en cámara lenta, ellos se están besando como si no hubiera un mañana.
Me siento como si estuviera tocando el violín.
Carraspeo incomoda, ellos se separan y Ale me mira divertida, y no tardamos las dos en estallas en carcajadas mientras que el tipo ese nos mira con cara de: ¿Qué carajo... ?
—Lamento haberlos interrumpido—me disculpo.
—No importa—dice él, me tiende la mano y la acepto—. León D'elia
—¿Usted es... ?
—Sí, el otro jefe—miro a Ale preguntándole con la mirada como carajo se le ocurre pelear con el jefe, ella solo se encoje de hombros.
—Bueno, si no le importa señor D'elia me llevo a Ale a almorzar.
—De acuerdo—dice, esta vez no protesto. Se la vuelta y le toca la mejilla a Ale y entra en su oficina, creo.
Con Ale nos adentramos al ascensor apenas se abren las puertas de este.
— ¿Por qué te beso?—le pregunto con tono acusador.
Eso me recuerda a una película de detectives que vi.
—Es que el hijo de puta esta bueno—nos reímos fuerte.
Laspuertas del ascensor se abren y sin más nos encaminamos a almorzar.
Continuara...
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Mi Jefe -Toscalia-
RomansaGabriela toscano una joven de 22 años, sigue tratando de olvidar su monstruoso pasado. Pide empleo en la empresa D'elia, donde conocerá a las que serán sus mejores amigas. Federico D'elia un hombre que después de su mayor decepción en el amor, prome...
