-Villalobos, yo sé que la he cagado terrible contigo y que te he echo demasiado daño. Pero créeme que no soporto más que estemos tan distantes, yo no imagino una vida sin ti, ni lo vacía que será si no hay más un "nosotros", te necesito y sé que tú también necesitas de mí y quiero que me perdones, porque yo... te amo.- dijo Mario entre sollozos, se acercó lentamente a mi, levantó delicadamente mi mentón y...
-Sebaaaaaaas- me despertó la voz de Arango, puto.
-¿Qué diablos, marica?- dije adormilado mientras me tallaba los ojos para poder ver con más claridad y enfocarme en la realidad.
-Hoy vamos a salir con Mario, ¿recuerdas? Duh- me lanzó una toalla. -Y apresúrate a ducharte que ya vamos retrasados por 10 minutos -
Mierdamierdamierdamierdamierdamierda.
-¿Qué esperas? Anda ve y dúchate.- prosiguió Arango
Sin poder articular palabra alguna me dirigí al baño aún no me caía el veinte de lo que estaba pasando, y claro después de ese sueño tan absurdo no podría volver mirar a Mario ni en pintura.
Pero mientras el agua recorría mi cuerpo y empezaba a sentirme más despierto, me di cuenta que lo único que yo quería era recibir una disculpa de Mario, que claramente eso solo pasaría en mis sueños porque Mario era un maldito orgulloso de mierda.
Salí de ducharme, agarre los primeros skinny jeans que encontré al igual que la primera camiseta que encontré y rápidamente me puse mis Adidas superstar. Tome mi celular y tenía una llamada de un "número desconocido". No le tome importancia y me dirigí hasta donde estaba Arango.
-Agarra las llaves del auto y vámonos- me ordenó -Pero YA!-
Jamás había visto a Arango tan preocupado por su impuntualidad. Era obvio que estos dos tramaban algo y no era bueno.
Me aproximé a la mesa donde estaban las llaves, las tomé y salí del departamento detrás de Arango, le di las llaves, abrió el auto y me senté en el lugar del copiloto. No podía creer lo que que estaba a punto de hacer. Después de aproximadamente 20 minutos Arango estaciono el auto frente a una pizzería, lo mire confundido.
-Baja- me dijo.
-Y... ¿Tú no vienes?- le dije aún más confundido.
-Perdón Sebas pero yo no soy con el que Mario quiere hablar, pero volveré en una hora- sonrío -Si es que antes no se matan...-
-Ja, ja qué gracioso- contesté sarcástico.
-Bueno ya anda, ve con él- desde su asiento abrió la puerta del auto que estaba de mi lado.
-Estas completamente mal si crees que después de todo yo hablaré con él- cerré la puerta y me crucé de brazos.
-Oh no, tú vas porque vas. No desperdicie 20 minutos de mi valioso tiempo en venir hasta acá para que no resuelvan sus diferencias de una jodida vez- volvió a abrir mi puerta.
-Bien- conteste, me bajé del auto y cerré la puerta.
Por obvias razones yo no entraría a la pizzería, así que me fui alejando de aquel lugar lo más rápido posible y choque con... Mierda era Mario. Lo mire e inmediatamente desvíe la mirada y seguí mi camino pero él me sujetó del brazo izquierdo, el hijo de perra se había puesto más fuerte o yo era tan débil que no podía soltarme de su mano.
-Suéltame- le ordené enojado.
No artículo palabra alguna, solo sonrió cínicamente.
-¿Qué mierda quieres?- estaba comenzando a perder la calma.
-Hablar contigo.- me dijo tranquilamente, aún no me soltaba.
-Tú y yo no tenemos nada que hablar- con mi mano derecha aparte su mano de mí y antes de irme voltee a verlo, su rostro lucía miserable y sus ojos se veían tristes pero a pesar de todo no dejaba de robarme el aliento y derretirme el corazón. Jamás debí de voltearlo a ver pero a todos nos gusta ser masoquistas de alguna manera.
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never mine; mariostián
Fiksi Penggemar"...Hay alguien que te guste?" «Tú, siempre haz sido tu desde el día en que te conocí. Se que el amor existe gracias a ti, y no sabes cuanto deseo tenerte.» "Nadie" me limite a responder.
