El escenario de «A la cama con Sonia», se iluminaba de nuevo mientras el público esperaba que terminen de cenar y que les retocaran el maquillaje.
La gente murmuraba ansiosa. Sonia se acomodaba en la cama redonda, cruzando las piernas con elegancia y detrás de su sonrisa intrigante, preparaba su próxima pregunta.
Elmer, sentado en el borde de la cama, respiraba profundamente, sabiendo que la conversación estaba a punto de volverse mucho más pesada. Sabía que habría más preguntas incómodas.
—Elmer, dígame como es la acumulación en tu casa —preguntó Sonia.
—Aprovecho para aclarar que no es una acumulación de chatarra, es parte de mi trabajo informal —se excusó el moreno—
En la novela también hay un amor a la distancia que había florecido en una aplicación de libros. Pero como siempre, las historias nunca eran tan simples.Sonia jugó con su cabello rubio, mirando fijamente a Elmer y luego con su tono característico lanzó la pregunta que todo el público estaba esperando.
—Elmer, hablemos de Lolita. Sabemos que tuviste una relación de amistad a la distancia con ella en una aplicación de libros. Lo que muchos no entienden es… ¿por qué nunca quisiste viajar a Argentina para conocerla en persona? Ella te pidió que fueras, pero tú te negabas. ¿Qué pasó ahí?
Elmer apretó los labios, claramente incómodo. Sus manos de piel dura se movían, estaban marcadas por años de recolectar chatarra, estas jugaban nerviosamente con el borde de la sábana de satén. El silencio en el plató se percibió rápidamente.
—Bueno, querida Sonia... —comenzó Elmer con la voz temblorosa y entrecortada—, no es que no quisiera conocer a Lolita. En realidad, ella era todo para mí en ese momento. Hablábamos todas las tardes, compartíamos nuestros pensamientos, pero nunca nuestros sueños... Pero... —se detuvo, buscando las palabras correctas—, la verdad es que nunca me sentí suficiente. Pensaba que si la veía en persona, no podría ocultar quién soy en realidad.
Sonia arqueó una ceja. El público guardaba un silencio expectante.
—¿Qué querías ocultar, Elmer? —preguntó, un anciano del público.
—Mi vida, mi trabajo... todo lo que hago aquí en Bolivia. —Elmer suspiró—. Recolecto cartón, botellas, metales... No es un trabajo glamoroso. Mis manos están siempre sucias y mi casa... bueno, está llena de cosas. Objetos que he recolectado durante años. Montañas de cosas que otros tiran, pero que yo guardo. Vivo con mi madre y a ella le gustan los adornos de cerámica y porcelana, también le gusta las flores de tela y todo lo que pueda tener un uso en la casa.
El público comenzó a murmurar, pero Sonia levantó una mano para silenciarlos.
—¿Te preocupaba que Lolita no pudiera aceptar tu condición? —inquirió, fijando sus ojos en Elmer.
Elmer asintió lentamente.
—Lolita siempre me decía que lo que importaba era mi bienestar y el de mí madre, que buscara una forma de progresar. Pero... —Elmer se rió—, yo sabía que en el fondo sí me importaba la apariencia de todo y me daba miedo que ella, al verme a mí, se desilusionara. No soy el hombre que ella imaginaba. Y más allá de eso... —Elmer vaciló un segundo antes de confesar—, mi plan era otro. Quería que nos casáramos y que ella viniera a vivir conmigo a Bolivia. No quería quedarme en Argentina. Quería que ella me acompañara en mi vida aquí.
El público reaccionó al instante, con murmullos que se convirtieron en exclamaciones. Una mano se levantó entre las gradas y Sonia siempre controlando el ritmo del show, cedió el micrófono a una mujer joven en la primera fila.
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A la Cama Con Sonia (𝙽𝚘𝚟𝚎𝚕𝚊 𝚝𝚛𝚊𝚜𝚑)
Short StoryA la cama con Sonia, es un programa con el formato de Talk Show, donde Sonia entrevista desde una cama redonda. Los entrevistados sos personajes de mis historias. Puedes leerlo independientemente si no leíste ninguna de mis historias. Espero que les...