Hayley me contaba sus movidas familiares por el otro lado del teléfono. La oía, pero no la escuchaba. Ella se quejaba de que su padre se enfadaba porque no le quería comprar un móvil, cuando yo ni siquiera tenía padre.
-An, ¿me oyes?
-Eh, sí, sí.
-¿Me estabas escuchando?
-No mucho la verdad.-admití.
-Qué gran amiga tengo.-ironizó.
-Lo siento Hay, yo...
No pude decir nada más ya que colgó. Resoplé lanzando el móvil a la cama y sentándome en ella.
-An cielo, baja un momento por favor.-gritó mi madre desde el piso de abajo.
Me levanté y bajé con rapidez las escaleras hasta el salón. Mi madre se encontraba sentanda en el sofá con una gran sonrisa.
-¿Ocurre algo mamá?
-Tengo que contarte una cosa.
Me estremecí. No hacía mucho tiempo que ella salía con un Jack, un arrogante abogado que era odioso. Me temí lo peor. ¿Boda, hermanito pequeño?
Me senté a su lado, ella se giró ligeramente para mirarme a los ojos.
-Verás...esto va a ser difícil, pero te acabará gustando.-me sonrió.
-Mamá, no me puedo creer que lo vayas a hacer...-noté como las lágrimas luchaban por salir de mis ojos.
-Cielo, es nuestro futuro.
-¡Pero yo no quiero mamá! ¡Lo odio! ¡Jack es horrible para ti!-exploté levantándome de golpe.
Mi madre me miró con cara de extrañez, me había equivocado. Me semté de nuevo y agaché la cabeza.
-No, no te vas a casar con Jack, ¿no?-murmuré.
-No-río-Jack y yo no tenemos nada cielo.-levantó mi barbilla.
Sonreí.
-Perdóname mamá, entonces, ¿de qué se trata?
-Me han llamado para una oferta de trabajo.
Me lancé a sus brazos.
-¡Mamá eso es genial!
-Sí, pero déjame acabar cielo. La entrevista es para ser la estilista de famosos.
Abrí la boca en señal de asombro.
-¿Qué famosos?-tartamudeé.
-One Direction.
Me sonaban, pero porque mis amigas estaban obsesionadas. Aquí, en Inglaterra eran muy famosos por haber pasado la casa de los jueces y llegar a la final. Sin embargo, me había parecido oír que no habían ganado.
-Mamá, eso es genial, pero ¿no habían perdido?
-Sí, pero han causado tanta locura que van a continuar, han firmando un contrato, y bueno, me han contratado para ser su estilista. Aquí va lo duro. Tenemos que ir con ellos, tienes que dejar tu vida aquí por un tiempo. Empiezan su gira de X-Factor y debemos ir. Tranquila, más estilistas llevan a sus hijos y es bueno para ti salir a conocer mundo.-me respondió con una cálida sonrisa.
Me quedé paralizada. Dejar mi vida. Bueno, no tenía mucho, pero lo poco que tenía estaba aquí.
-Pero mamá...
-Ya verás como todo irá bien-me besó la mejiila.-Ahora a dormir, mañana será un día agetreado, tenemos que decidir que nos llevamos. Marchamos pasado mañana.
Genial, me avisaba con dos días.
-Mamá, esto es una locura. ¿Estás segura?
-Cielo, no voy a discutir.
Subí a mi habitación y pegué un portazo al entrar. Las lágrimas resvalaban por mis mejillas cuando cojí el teléfono y empecé a mandarles mensajes a mis pocos amigos para decirles que me iba de New Castle porque mi madre tenía que maquillar y peinar a cinco niñatos. Mis amigas "directioners" se volvieron locas al leer la noticia. Buffé y me tumbé en la cama llorando como una niña pequeña.
Desperté al día siguiente con unas caricias por mi espalda.
-Cielo, debemos recoger nuestras cosas-Oí a mi madre.
-Déjame mamá. Me has arruinado la vida.-Realmente no sabía lo que decía.
Mi madre bajó la cabeza y salió de mi cuarto. Me levanté con cuidado y bajé al salón encontrando a mi madre llorando sobre sus manos.
Me acerqué a ella y la abracé.
-Yo, lo siento mamá. Sé que ambas necestamos el trabajo. Y haremos esto juntas.
Me miró con los ojos enrogecidos y sonreí.
Al final del día nuestras cosas más valiosas y necesitadas estaban en las maletas y yo ya había visto a mis amigos más íntimos y me había despedido de ellos por un tiempo. Esa noche me costó dormir, las mariposas de mi estómago parecían buitres.
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Aquí está, subiré con más frecuencia y esta será más larga.
Grasias por leeer.
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