Un gran punzor en mi cabeza me despertó. Me acomodé con cuidado colocando mis manos a ambos lados de mi cara. Maldita resaca, pensé. Imágenes de la noche anterior recorrieron mi mente. Liam pegando a los chicos en el club, llevándonos a casa... Con un gran esfuerzo me levanté. Mis pies tocaron el frío suelo de baldosas y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Salí de la habitación sin despertar a Katy y me dirigí a la habitación donde dormían Liam y Zayn. Un golpe, dos, tres. Dos ojos recién levantados me miraron.
-¿Ann?-sonó la ronca voz de Liam.
-Buenos días.-murmuré.
-¿Qué demonios haces despierta?¡Son las siete de la mañana!
-Yo...yo solo quería agredecerte lo de anoche.-dije jugando con mis desnudos pies.
Liam abrió los ojos.
-No...no pasa nada.-sonrió.-Ahora vuelve a la cama.
Asentí y volví a nuestra desordenada habitación. Entré con cuidado y me adentré en las cálidas sábanas. Una sonrisa de idiota se me puso en la cara al pensar en Liam protegiéndome. Cerré los ojos y caí en un ligero sueño, ya que solo duró dos horas más.
Arrasté mis pies hasta el baño y la luz iluminó mi cara. 'Menudo monstruo' pensé. El maquillaje se había corrido por toda mi cara, dejando cascadas negras por mis mejillas. Mi pelo, si así se podía llamar, estaba hecho un barullo. Cogí mi cepillo y comencé la guerra. Cuando estuvo liso, me quité la ropa y me metí en la ducha. Las gotas resvalaban por mi cuerpo, despejándome pero a la vez erizando mi piel. Cuando estuve limpia enrosqué mi cuerpo en una
cálida toalla y salí del baño. Kat tenía su cabeza apoyada en sus manos y maldecía como lo había hecho yo horas antes.
-¿Te da vueltas la vida?-reí.
Su mirada lo dijo todo. Me acerqué a la maleta para sacar algo que ponerme.
La camiseta que había escogido caía levemente por mi hombro. Ìbamos al comedor a desayunar cuando chocamos con Harry.
-Buenos días chicas. Con resaca?-dejó ver sus blancos dientes.
-Y que lo digas.-suspiró Kate.
Harry rió por lo bajo y continuamos el camino al comedor.
Zayn, Liam y Louis charlaban tranquilamente en una mesa. Nos acercamos a ellos y nos sentamos.
Miré a Liam que me correspondió con un guiño.
**
-¿Y cómo te va con Danielle?-prengunté trangando otra palomita.
-Ahora bien.-contestó poco convencido.
-Me alegro.-un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-¿Tienes frío?.-Liam me miró a los ojos.
Negué con la cabeza y miré de nuevo el paisaje estrellado. Metí mis manos en los bolsillos de la chaqueta, rozando con algo frío. Lo saqué con cuidado y encontré un pequeño medallón que hizo recordar a mi mente. Nunca pensé que aparecería allí y me pregunté cuantas sesiones de lavadora habría sufrido. Mis dedos temblorosos abrieron la compuerta del colgante donde aparecieron dos fotos. En la primera salía un hombre de ojos verdes, del mismo tono que los míos y con una sonrisa tímida. Recordé el gran parecido que tenía con mi padre. Las lágrimas cubrían ya mis ojos cuando Liam dejo de observar el paisaje y se centró en mi.
-¿Ann?-preguntó preocupado.
Hubo unos minutos y Liam limpió las lágrimas que ya salían de mis ojos.
-Es mi padre...-murmuré.-murió hace diez años.
Entonces mi vista se dirigió a la segunda imagen, donde aparecía abrazándole. Las lágrimas eran cada vez más densas. Liam intentaba inutilmente calmarme pero era imposible.
-An..nn...tranquila.
No podía más y lo abracé. Él se quedó unos segundos inmóvil y luego me correspondió con colocando sus brazos al rededor de mi cintura.
-Sé lo mucho que lo echas de menos.-susurró en mi oído haciendo estremecerme.
Me separé guardando unos centímetros entre nosotros. La profunda respiración de Liam chocaba en mis mejillas. Miré a sus ojos, tenuemente alumbrados por la luna y bajé a sus labios. Él hizo lo mismo, y por un momento pensé en inclinar mi cabeza hasta cerrar la poca distancia, pero Liam actuó separándose del todo y apoyando su peso hacia atrás con sus brazos. Me quedé unos segundos sin habla, y al ver que Liam no disfrutaba del incómodo momento me levanté del césped.
-Yo..yo me voy a dormir. Buenas noches.
Sin apartar la mirada de las estrellas, Liam se despidió agachando la cabeza mientras notaba como mis lágrimas recorrían mi rostro de nuevo.
Los siguientes días eché de menos la voz de Liam. Me evitaba cada vez que ambos nos quedabamos solos. ¿O lo hacía yo? Los chicos se dieron cuenta, ya que normalmente pasabamos.todo el rato juntos haciendo el tonto y riéndonos, pero desde aquella noche todo había cambiado. No entendía muy bien por qué, ni siquiera nos habíamos besado, pero por otra parte mi subconsciente se dio cuenta de que Liam podría haber engañado a Danielle esa noche, y ese no era lo que él quería. Pero, no podíamos estar así eternamente, ¿O sí? También estaba el hecho de que yo tenía 14 años, para Liam era casi como su hermana pequeña.
-Habla con él.-me aconsejó Zayn, que era el único que lo sabía.-O lo haré yo.
-No-rogué.-Esta bien.-bufé.
Me levanté del sofá y fui a la mesa donde Harry y Liam hablaban tranquilamente. Al verme, el rubio intentó huir, pero agarré su brazo y misteriosamente Harry desapareció.
-Ann..yo...tengo que...
-Cuanto vamos a estar así Liam.-bajé la mirada.-Esa noche no pasó nada, me consolastes como el mejor amigo que eres y ya está. Yo he sido la primera que te he apoyado con tu relación con Danielle. ¿Por qué querría destrozarlo?
Liam levantó mi barbilla y me miró confundido.
-¿Qué dices?-rió.-Te evitaba porque no sabía que decir sobre lo de tu padre. No soy muy bueno en estos temas.-rascó su nuca.
'Tierra trágame porfavor.' Me repetía una y otra vez.
-Ah.-murmuré.
-Pero me alegro de que no estés enfadada por eso. No querría perder a mi mejor amiga.- me abrazó.
Me quedé inmóvil y con una cara de subnormal cuando se fue, dejando un camino con su suave perfume.
