Aunque el frío me estremeciese, seguía anestesiada en aquel banco cual sin-techo. Ni si quiera fui capaz de distinguir la figura que sin decir palabra, me agarró con cuidado por la espalda, y con las piernas colgando, me desplazó con agilidad hasta las afueras del parque. Aún mantenía una sonrisa estúpida cuando me sentó en la parte trasera de su moto.
-Vaya, te han robado los zapatos.- dijo este. Cierto, mis pies estaban desnudos y ni si quiera me había dado cuenta -Eres idiota Dakota.- farfulló encendiendo el motor. Su rima me produjo gracia, incapaz de borrar una mueca divertida de mi boca -Sabía que pasaría esto, lo sabía. Agárrate.- el chico siguió hablando, recordándome las estupideces que había cometido aquella noche y que todavía no había asimilado. No sé por qué perdía el tiempo hablando con una borracha, ya que no obtendría respuesta alguna. Así que yo seguía en mi nube. Mi nube de alcohol.
Me agarré a Kyle, cruzando mis brazos en el estómago de este. Solo distinguía luces que cambiaban de color intermitentemente mientras el viento removía mi pelo. Quería maximizar esa sensación de libertad, por lo que eché mi cuerpo hacia atrás, cerrando los ojos y dejando que mi cabello diese latigazos en el aire. Aunque el frío se colase por mi ropa, y el sonido del motor me martirizase la cabeza, no fue suficiente para quitarme aquella sensación de euforia que me invadió en algún momento del trayecto.
-¿¡Pero qué haces!? Agárrate maldita sea.- mantuvo una de sus manos en el manillar de manera que pudiera guiar el vehículo, para que con la otro sujetase mi antebrazo y tirase de mí hacia su cuerpo. Respiré hondo para finalmente colocar mi cabeza en su espalda -No sé para que hablo si eres como un maldito koala incapaz de articular ni una jodida palabra.- dijo el joven cuando paró la moto frente a un edificio alto e imponente. No estaba en condiciones de hablar, andar u otra cosa que implicase que usara una mínima parte de mi cerebro, porque de haber sido así, no estaría en una moto, y menos con Kyle Dixon. Por estas razones, el rubio volvió a tomarme en sus brazos y se dirigió al interior de la vivienda.
Tras un rato subiendo en el ascensor, llegamos al último piso. Abrió la puerta para que la primera y única cosa que pudiesen ver mis entrecerrados ojos fueras unas cristaleras que ocupaban todo lo largo del salón. A través de ellas se podía observar toda la ciudad, y de pronto me vino la imagen de Kyle mirando por ahí, pensando en a-saber-qué. Mi pensamiento se vio interrumpido cuando este me dejó tumbada sobre una cama al entrar en un cuarto de decoración minimalista.
-Genial, ahora me has babeado la camiseta.- estiró de dicha prenda para ver la zona afectada –En serio, sé que a muchas se les cae la baba al verme, pero no suele ser encima de mí.-fue lo último que escuché por su parte poco antes de quedarme dormida de nuevo.
-Ojalá te de un infarto mientras duermes.- hablé a duras penas sacando las escasas fuerzas que me quedaban. El chico se sorprendió de mi intervención, haciendo caso omiso a mis palabras. Se tumbó al otro lado de la cama dándome la espalda, y nos tapó con delicadeza, dejando un notorio espacio entre los dos.
-Descansa Dakota.
04:38
Mis párpados se despegaron cuando mi tripa se encogió. La bilis subió por mi garganta. El alcohol necesitaba una vía rápida para ser expulsado, por lo que corrí por el pasillo, rezando porque la puerta de al lado fuera el baño. Por una vez en aquella noche fui agraciada, y tuve suficiente tiempo para derramar todo aquello en el váter. Una nueva arcada y más vómito. Apoyé ambas manos en el borde de la taza para apuntar mejor. No quería ensuciar nada... ¿Estarían sus padres en casa? Oh dios, esto no podía ser peor.
-No te preocupes, no hay nadie.- leyó mi rostro de preocupación. Salió más líquido por mi boca y Kyle apartó la mirada mientras seguía postrado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.
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Adicción ||Luke Hemmings
FanfictionObservé como las gotas de agua se deslizaban por la ventana del taxi como si fueran reptiles al acecho de su presa. Mi frente absorbía el frío del cristal mientras mis ojos seguían las líneas de la carretera poco iluminada de aquella noche tormentos...