Capítulo 6

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- ¡¿Yo!? - contesto la joven muy exaltada.

- Si mi niña, tú - dijo el Sr. Dupai a su hija.

- ¡P-pero yo nosé nada sobre los ángeles, jamás del mundo de los demonios y s-si mi comportamiento no convence al S-Sr. Agreste y causo otra g-guerra! - decía la azabeche angustiada mientras hiperventilaba.

- Marinette - contestó el castaño mientras tomaba la mano de su hija.

- Yo se que tú podrás con esto, eres la perfecta imágen de tu madre y se que ella diría lo mismo si estuviera con nosotros - la joven veía claramente en los ojos de su padre la confíanza que depositavaen ella para lograr su acuerdo.

- D-de acuerdo, lo hare por ti papá - contesto la azabeche mientras soltaba un largo y pesado suspiro.

- Bueno hija, será mejor que vayas por tus cosas, ya no deben de tardar en llegar por ti - dijo el castaño mientras le mostraba una sonrisa a la joven.

- E-espera, ¿me ire desde hoy? - contesto la oji-celeste un poco confundida.

- No te preocupes mi niña, te irá bien -contesto el castaño.

- E-esta bién, si tu lo dices -

La joven su subío su habitación y preparo un pequño bolso; era un bolso redondo, negro con unas flores bordadas de color carmesí, el cual se colgaba de lado, luego bajo a donde se encontraba su padre.

- Toma, mi niña - dijo el oji-café.

- ¿Qué es esto? - preguntó la azabeche.

- Abrelo, eran de tu madre -

La joven abrió la pequeña caja y pudi ver ahí un par de aretes carmesí con puntos negros.

- ¡Son hermosos! - contestó la oji-celeste.

- Son tuyos ahora - decía el castaño mientras sonreía.

- ¡Gracias papá! - contestó la azabeche mientras abrasaba a su padre, el hombre solo correspondió al abrazo de su hija, y justo en ese momento se pudo escuchar la bocina de un auto.

- Ya han llegado por tí hija mía - decía el Sr. Dupai mientras se despedía de su hija.

- Adiós papá, volveré después - contesto la joven mientras subía a aquél auto blanco. En eso el auto comenzó a moverse y pudo ver la figura de su padre que se despedía, ella hizo lo mismo hasta que lo perdío de vista, después de eso lo único que hizo fue ver por la ventana el paisaje hasta llegar a su destino.

Rosa negraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora