Capítulo 6 La vuelta a Berkley y una traición.

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La noche con Tyler fue perfecta. Cenamos, vimos una peli, charlamos durante horas, nos acostamos (a dormir, no seáis mal pensados) y al día siguiente, bueno, la vida volvió a ser igual de asquerosa. Si, adivináis, era nuestro día de volver a Berkley, pues al día siguiente tendríamos clase de nuevo. Tyler se fué a su casa, a recoger sus cosas, y yo me quede aquí, intentando soportar a Natalie, la cual cosa es muy difícil, enserio.

-Y Alice, ayer ví un vestido de color rosa pastel, con flores brillantes, que creo que será perfecto para ti, ya sabes, porque tu eres rubia - Dice eso último con voz celosa.

-Natalie, ni loca me pondré un vestido rosa con florecitas, métete en la maldito cerebro, por muy pequeño que sea, que no soy una maldita fresita, ¿esta claro? - Le espeto yo.

-De verdad Alice, eres como un maldito hombre, deberias afeminarte un poco - Me dice en tono madre preocupada.

-Si, gracias por tu maravilloso consejo Natalie, pero te recuero que yo he conseguido al guapo - Le digo mientras le guiñó un ojo y desaparezco de la cocina.

La oigo suspirar de frustración, me encanta enfadarla, es una de las cosas que mas amo en este mundo. Cuando llego a mi habitación, encuentro un desorden que no es normal, maldito Tyler. ¿Porqué le haría caso cuando me propuso hacer una guerra de almohadas? Esta todo por el suelo, la cama destrozada, ropa, zapatos, incluso lapices y rotuladores.

Cuando lo tengo todo recogido y con mi bolsa lista para volver a Berkley, me dedico simplemente a no hacer nada, hasta que la voz de pito de mi hermana me avisa de que el coche para llevarnos ya está aquí.

Al entrar me llevo la gran sorpresa de que Summer y Tyler se encuentran allí. Summer delante, y Tyler detrás, a un lado, con una sonrisa en el rostro.

-Hola muñeca - Dice el cuando me ve.

-Tyler, no te quiero dejar esteril así que no me vuelvas a llamar muñeca, ¿claro? - Le digo yo mientras me siento en el asiento del medio.

-Transparente - Responde el antes de poner sus labios sobre los míos durante unos segundos.

-Dios Tyler ¿como la puedes besar? Que asco - Exclama Natalie - Pudiendome besar a mi prefieres besarla a ella.

-Exactamente, porque chicas con cabeza diminuta y demasiado rosa hay muchas, pero como tu hermana casi no quedan, así que no te atrevas a decir nada en su contra porque te supera en un ciento diez por ciento - Dice Tyler mientras pone su mano en mi rodilla.

-¡Dios mio! No puedo creer que seas mi hermano - Dice Summer asqueada.

***

En definitiva, odio los lunes, en realidad odio cualquier día de la semana que no tenga uno de descanso al siguiente, pero sobretodo el lunes. Lo único que me alegra un poco, es que este próximo viernes es halloween, y pienso montar la fiesta del año.

Como de costumbre, mis padres estarán en cualquier parte otro estado que no sea donde vivimos, así que por eso no tengo de que preocuparme. Lo mas seguro, es que organice mi gran fiesta de halloween en los hamptons.

Aunque odie ese lugar, porque la simple razón de que todo el mundo que vive o tiene casas allí sean, en su gran mayoría, gente snob y superficial, no puedo negar que es una pasada, es como estar en Beverly Hills, solo que, pues eso, en Nueva York.

Y mis padres, como los pijos y podridos de dinero que son, no podrían vivir sin una casa en una zona pija y cara, para variar.

La verdad es que odio esas cosas, esa maldita necesidad que tienen de tenerlo todo, yo podría vivir perfectamente sin el yate de lujo, o el yet privado, o un castillo en torrevieja, una casa de campo en Mónaco, o cualquiera de las infinidades de lujos carísimos de los que gozan mis padres. Yo me conformo con una vida normal, con mis amigos y mi familia, pero la segunda, nunca la he gozado, nunca he tenido una família de verdad. Mis padres pasan de todo, y mi hermana es una antipática, daría todo a veces por tener unos padres de verdad, unos que se preocuparan lo más mínimo por mi, y que cuando hiciera algo malo no sé limitarán a decirme "Alice, eso no esta bien, no se debe hacer" Aunque haga una cosa extremadamente mala, como emborracharme, fumar, aparecer a altas horas de la noche después de haber hecho las anteriores cosas, y haber probado cosas de las que me arrepiento haber probado. Pero de verdad, una de las cosas de las que mas me arrepiento, es de haber perdido la virginidad con el gilipollas con el que la perdí. Era el típico malote de la pandilla, el chulo prepotente que pasaba de todo y todos, pero que era realmente guapo, y jodidamente sexy, y haberle entregado una cosa como mi pureza, mi todo, es una cosa de la que a dia de hoy aún me arrepiento.

Un Infierno Llamado BerkleyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora