No pienso dejarme caer si que tù a mi lado estas, si no es así te seguiré a donde sea que vayas. Porque eres mi prioridad.
Nuria respiro profundo mientras con paso lento se dirigía a la habitación de quien ella tanto quería, pero había sido herido de las peores formas posibles. Quitándole a la mujer que tanto amo y a su pequeña hija, su tío Gabriel se había vuelto muy alejado de todos, incluyendo a Nathaniel, quien se culpaba por no poder ayudarlo a mejor. Tomo el pomo de la puerta, lo hizo girar y entro al abrir la puerta, realmente no sabía qué le iba a esperar, pero eso ni en sueños lo hubiera hecho.
Gabriel estaba acostado en la cama, a su alrededor había muchos mapas y cuadernos, los cuales o eran de pocas hojas o no tenían pastas, su tío no hizo ningún movimiento que le hiciera saber que ya la había visto, pero aun así entro y cerró la puerta tras de sí, necesitaba hablar con alguien y él también lo necesitaba.
- Hola, tío, soy Nuria. –le dijo recargándose en la puerta. Desde aquella distancia pudo verlo sonreír, pero una carente de...alegría.
- No soy tonto, se quién eres. –soltó un suspiro. –mas no sé qué es lo que quieres, así que hazme el favor de decirme y retirarte.
- Tío, no puedes seguir así.
- Claro que puedo, dame tiempo y te lo demostrare.
- A lo que me refiero es que debes dejar ir a mi tío Alegría y a Cib, ellas están en un mejor lugar y...
- Lo sé. –se sentó en la cama, su cabello era mucho más largo desde la última vez que lo había visto, al igual que su barba, pero por algún motivo no se veía insano ni carente de sueño, parecía ser el mismo Gabriel, pero con más cabello y menos alegría. –Sé que mi mujer está en un mejor lugar, en este momento ha de tener a nuestra hija Cib en su regazo y le estará contando porque ellas están allá y yo aquí: le dirá que su papi es fuerte y que podrá estar sin ellas, pero que pronto nos volveremos a ver. –soltó un suspiro. –Sé que así será, lo sé muy bien.
- Entonces...
- ¿Por qué me encierro en mi habitación? ¿Por qué alejo a tu padre cada vez que intenta hablarme? ¿Por qué no he hablado con Demmon, Erendi y Lamat? –la volteo a ver arqueando una ceja, ella asintió en respuesta. – Porque duele. Aun duele el buscarla en las noches a ciegas en mi cama, esperando sentir lo cálido de su piel, porque aún sigo buscando a Cib en cada rincón como si estuviéramos jugando a las escondidas. Nuria, ame con toda mi alma a Alegría y a Cib, no creas que a mis demás hijos no, pero ellos tienen ya su familia. Lamat está ya con el hijo de Brawn, ¿Qué me queda a mí por hacer?
Nuria apenas iba a responder cuando las palabras se le fueron arrebatadas por el aire, no podía decirle que estaba mal porque ella nunca había estado en la situación en la que él estaba. Su tío tenía todo el derecho de sufrir, pero es que simplemente no podía aceptar aquello, el que una persona se derrumbase solo por...
- Ella era mi alma a fin. –Nuria busco a su tío, ya no se encontraba en la cama, ahora veía a través de una ventana. –Ella era mi todo, no puedo decirte lo mucho que me salvo de la oscuridad cuando apareció en mi vida aun cuando ella estaba en el mismo infierno. Sus ojos solo mostraban una pureza que al principio me atemorizo, pero ¿sabes por qué lo hizo, sabes por qué me dio miedo? Porque podía ver la misma alma pura que mi madre tenía, que mi pequeño hermano poseía cuando estábamos juntos, como lo hacía con mi abuela... muy pocas personas en este mundo son como ellos y temía que si me acercaba mucho la terminaría perdiendo.
- Tío...
- Me atreví a hablarle, a comentarle lo hermoso que eran sus ojos, ella no había dicho nada, pero aun así no me sentí decepcionado o algo así porque lo vi en sus ojos, los vi sonreír. Sorprenderse. Exaltarse... -se giró hacia ella. –Tengo todo el derecho de encerrarme en mi habitación y no querer ver a nadie por la pérdida que he tenido, varios tienen el derecho de hacer lo que yo hago, pero yo estoy haciendo algo.
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Brass (Nuevas Especies 9)
Fan-FictionEl cerebro tiene sus prioridades... el corazón también. Brass es un canino el cual entrego su corazón a quien ya había entregado el suyo, Trisha. No negara que eso le ha afectado, pero si creía que ya nada lo afectaría como esa Doctora deberá pensar...
