La chica de Pablo #Extra

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¿QUÉ PASARÍA SI... el abuelo de Marina no hubiera muerto esa noche?

Su sonrisa me cautiva hasta el alma. Recorro centímetro a centímetro su rostro hasta llegar a su infinita mirada, en la que me veo reflejada. Su voz me envuelve y me acaricia elevándome al séptimo cielo. Mi corazón late como si no existiera un mañana.

Miro el reloj tras horas aislada en mi mundo. Las cuatro y media; demasiado tarde ya. Acciono el botón del ordenador para que su imagen desaparezca y, tras perderle de vista, bloqueo la pantalla dejando que su música siga regalándome los oídos. Me pongo en pie y avanzo hasta mi cama. Sobre ella reposa mi fiel compañera, Matilde.

Acaricio sus cuerdas, las duras y tensas cuerdas metálicas de la vieja guitarra que me regaló mi abuelo, y que me evade del mundo. La música siempre me ha ayudado, me acompaña en los buenos y en los malos momentos para celebrar u olvidar, según sea el caso, lo que me rodea.

Observo por última vez la ropa tendida sobre la cama y me dirijo al baño convenciéndome a mí misma de que es la perfecta. Me meto en la ducha dejando que el agua resbale sobre mi piel, devolviéndole la temperatura que el frío le ha robado. Me envuelvo en una toalla y regreso a la habitación consciente de que no puedo perder un segundo más.

Me llamo Marina, tengo diecinueve años y vivo en Barcelona. Soy la más pequeña de la familia, aparte de mis padres solamente tengo un hermano mayor, que más que un hermano es mi mejor amigo. Se llama Álex, me lleva diez años y es médico. Ya hace más de un año que está en África realizando su sueño: ayudar a los niños con Médicos sin Fronteras. Por eso, en casa, solo estamos mis padres —Blanca y Álvaro— y yo. Mi madre es enfermera. Conoció a mi padre, que es notario, en el hospital cuando cuidaba de mi abuela. Yo estudio Periodismo en una de las mejores universidades de la zona, aunque ello me cueste casi dos horas diarias de viaje. A pesar de que mi gran pasión siempre ha sido la música, desde que tengo uso de razón me fascina la radio. Me imaginaba las caras de los locutores que escuchaba y me divertía imitarlos con ese soniquete tan peculiar que hacen al hablar.

Pero mi vida entera gira en torno a la música...

Hoy es un día muy especial. No he podido pegar ojo en toda la noche, y llevo media mañana probándome ropa para intentar estar perfecta. Por fin ha llegado el día tan ansiado, la noche que llevo esperando un año entero. Hoy Pablo vuelve a Barcelona para cantar en el Palau de la Música y voy a verle con Claudia, mi mejor amiga.

Claudia y yo tenemos la misma edad y nos conocemos desde que éramos muy pequeñas, cuando vivíamos en el barrio de Sants e íbamos juntas al colegio. Luego, mis padres decidieron que nos trasladáramos a la zona alta de la ciudad y, casualmente, tras la separación de sus padres, su madre se vino a vivir cerca de mi nueva casa. Así que acabamos estudiando en el mismo instituto.

El caso es que, por culpa de Claudia, Pablo me encanta, me emboba, me encandila... Vamos, que me vuelve loca. En un principio, no quería ni oír hablar de él. Me horrorizaba todo lo que tuviera que ver con Pablo, el cantante de moda. Mi amiga y el mundo se rendían a sus pies. Sus canciones sonaban en todas las emisoras de radio, sus fotografías empapelaban las calles de la ciudad anunciando sus próximos conciertos...; era realmente abrumador. Pero, de pronto, un día todo cambió.

Había pasado la tarde en la biblioteca y llegué a última hora a casa. Cené algo rápido y me metí en la cama en busca de un poco de tranquilidad y descanso. Encendí la televisión y le vi. Era el invitado de aquella noche en El hormiguero.

Reconozco que lo primero que me pasó por la cabeza fue cambiar de canal, cualquiera me valía con tal de que aquella imagen desapareciera de la pantalla. «Otra vez este...», pensé. Pero, por algún extraño motivo, su sonrisa me atrajo y seguí viendo la entrevista. Entonces sucedió: me cautivó con sus palabras, con su simpatía, con su ternura y con la sensibilidad que desprende al tratar con los demás, en especial con sus fans.

LA CHICA DE PABLODonde viven las historias. Descúbrelo ahora