Mini historia.

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Suelen decir que nada es para siempre, pero se equivocan. El amor es algo que no tiene límites ni fechas, es algo que nos une con alguien para toda la vida y nos hace feliz cada momento de ella.

Yo era de las que no creía en el amor, pero todo eso cambió cuando lo conocí a él, a Natsu Dragneel. Ese chico alocado y desastroso, capaz de consumir en llamas una ciudad entera, es a la vez protector, atento, y es capaz de arriesgar su vida para salvar la tuya.

Ahora mismo estaba a mi lado, sentado a la orilla del río, ambos bajo la luz de la luna y las estrellas. Me llamé loca mil veces, y luego uní mi mano con la suya. Él me miró del todo sorprendido, intercambiando la mirada entre nuestras manos unidas y mis ojos.

-¿Lucy? -preguntó mirándome a los ojos. Lo que no sabía era que ahora mismo yo estaba en otra dimensión, en esa que llaman amor.

-¿Sí? -pregunté cautelosa con una pequeña sonrisa en la cara.

-¿Estás bien? -preguntó sin despegar los ojos de mí.

Yo asentí y cogí una gran bocanada de aire, preparándome para lo que iba a decir ahora.

-Es solo que... -me mordí el labio nerviosa y sonreí- Me gustas Natsu.

Su primera reacción fue separar su mano de la mía y mirarme de reojo. Yo noté cómo mi corazón latía un poco más lento, a causa de su reacción. Despegué la vista de él y me levanté. Con algunas lágrimas bajando ya por mis mejillas, empecé a caminar lejos de allí.

Escuché sus gritos detras de mí, perp en vez de parar, aumente la velocidad para poder perderlo de vista.

-¡Espera Lucy! -volvió a gritar ya mas cerca. Era imposible superar su velocidad, por mucha ventaja que llevase.

Llegué hasta la puerta de mi casa, pero antes de poder entrar, ya me encontraba entre la pared y el cuerpo de Natsu, que me impedía moverme del sitio.

-Na-natsu. -dije con un nudo en la garganta. Me era casi imposible decir alguna palabra.

-No puedo, ¿sabes? No puedo dejar que me quieras. Yo no soy quien tu crees, n-no puedes Lucy, hay miles mejores que yo. -dijo serio a pocos centímetros de mi cara. Después me soltó algo brusco y se quedó de espaldas a mí.

Tragué saliva y sin pensármelo dos veces, desde atrás, le rodeé con mis brazos y me apoyé en su espalda.

-Me da igual cómo seas Natsu, yo me enamoré de ti, y nadie me podrá hacer cambiar de sentimientos. Si tienes cosas malas, te ayudaré a cambiarlas, pero quiero ser parte de tu vida. -Yo seguía apoyada en su  espalda, y el estaba recto, sin mover ni un solo músculo.

-Eres increíble, Luigi. -dijo con un suave tono divertido. Yo sonreí y me separé de él, dejando que se diera la vuelta y quedara cara a cara conmigo. -¿Sabes? A mí también me es imposible no estar enamorado de ti, Heartfilia. -dijo sonriente antes de darme un beso en la frente.

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