Risas, bromas y... ¿Una cita?

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Justin y Bruss se chocaron mientras intentaban entrar juntos al salón. Debido a esto comenzaron a reír mas fuerte de lo que ya venían riendo por recordar la situación del día anterior en el parque.

Bruss vio como todos la observaban curiosos, era la primera vez que la veían reír así. La primera vez que la veían sentirse bien. Y por primera vez, Bruss se vio sintiéndose bien. Descubrió que cuando estaba al lado de Justin se sentía una chica común y corriente dispuesta a divertirse, pero cuando el se alejaba y ella se quedaba sola en la escuela volvía a sentir un vació de desesperación y angustia. Con el paso de los días, descubrió también, que ella se sentía segura de si misma a través de la seguridad de Justin. Ella era fuerte porque Justin era fuerte. Porque Justin la hacia fuerte.

-¡Tendrías que haber visto tu cara cuando te solté!

Rió Justin.

-Bueno, al menos ya dome a esos rollers.

Rió con el.

-¿La pasaste bien?

Preguntó el en un susurro en cuanto se sentaron en sus lugares.

-¡Mejor que nunca!

El le dedico una de sus más hermosas y grandes sonrisas.

-¡Me parece perfecto!

-Muchas gracias Justin.

Agradeció ella.

-No tienes porque agradecer, me la hiciste pasar muy bien. Espera a que suba las fotos que te saque al Facebook.

-¿Qué? ¡¿Me sacaste fotos?!

Se altero ella. El rió.

-No, solo bromeaba.

-¡Justin! ¡Eres malvado!

Se quejo ella.

-Si, pero este malvado ya tiene planes para la próxima semana.

-Oh no, no volveré a salir contigo. A este paso, en la tercera cita estaré muerta.

Justin le sonrió ampliamente y miro hacia su cuaderno. Ella se sorprendió de verlo leer su cuaderno ya que era algo no habitual en Justin. Repaso en su mente la frase que había dicho y encontró allí que la palabra “Cita” quizás había estado demás. La había dicho inconcientemente. Comenzó a sentir vergüenza y se tapo con un libro.

-Buenos días alumnos.

Saludo la profesora. Justin revolvió el bolsillo de su campera y saco de allí un paquete de chicles, las llaves de su auto y su celular, antes de sacar lo que realmente quería mostrarle a Bruss. Puso dos entradas para el parque Ices, aquel que estaba hecho solo con nieve, frente el libro de ella.

-¡Oh no!

Exclamo ella emocionada.

-¡Oh si! ¡Mira donde te va a llevar este malvado!

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