CAPÍTULO 2.1

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LARA


Me quedo a su lado hasta que consigue estabilizarse, salimos del sótano y la luz del pasillo nos ciega por unos instantes

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Me quedo a su lado hasta que consigue estabilizarse, salimos del sótano y la luz del pasillo nos ciega por unos instantes. Observo cómo se estira, como si se hubiera despertado hace poco, y le hace parecer un poco más alta de lo que en realidad es. Su pelo rosado brilla con intensidad bajo la luz del foco y sonrío de medio lado.

-Te sienta bien existir

Sus ojos verdes me miran agradecidos y noto como se le humedecen

-No llores, que sino llamarás la atención –Le seco una pequeña lágrima rebelde que corría por su mejilla.

Asiente y comienza a andar, a mitad de camino se gira y me mira

-¿No vienes?

-No, voy a adelantar mi recreo

Se ríe y yo me sumo a ella

-No tienes remedio

- Si me pusieran una asignatura para no hacer nada, sacaría dieces, pero mi solicitud no fue aprobada- Me encojo de hombros- Yo lo veía buena idea

- Que cuento tienes –Ríe- Entonces, voy yendo sola

-Bye...

Observo cómo se va hasta que desaparece por una esquina. El miedo empieza a aflorar en mí... Eso estuvo cerca... Hay que tener mucho cuidado con ella.

Subo las escaleras y consigo entrar en la azotea del instituto gracias a una llave que "cogí prestada" de aquel profesor de gafas. Es un espacio abierto y grande, al fondo tiene una pequeña habitación cerrada, pegada a la valla. Desde aquí puedo ver una parte de esta gigantesca ciudad. Me subo al tejado de aquella habitación y apoyo mi espalda en la valla.

Saco un cigarro de mi paquete que escondí en mi mochila y lo acerco a mis labios al tiempo que contemplo sin ánimo la ciudad. Busco entre mis bolsillos un mechero pero no lo encuentro, me lo habré dejado.

Tiro el cigarro furiosa y éste cae rodando por la pendiente del tejado, hasta el suelo. Todo me sale mal.

Si huimos de aquel pueblo es por mi culpa; Soy tan débil que no se cuidar de mi misma,  soy tan cobarde... que nunca seré capaz de declararme a ella...

Noto como mis ojos se humedecen y las curvas de mis labios bajan sin que yo pueda remediarlo. Con manos temblorosas saco otro cigarro y me lo vuelvo a llevar a la boca, mientras busco en mis bolsillos de nuevo

De repente alguien extiende un mechero encendido hacia mí y me giro sobresaltada para ver a aquel pelirrojo con el que estaba en clase.

-No sé qué es lo que estás pensando, pero puedes usar mi mechero –Busca mi mirada, pero yo me escondo para que no vea mis lágrimas

Corazón de Espinas (FanFic CDM)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora