-¿Astrid?- Veía la mano de Cyro en frente de mi moverse de un lado a otro y seguía perdida en mis pensamientos -¡Astrid reacciona!- Escuché de nuevo esa voz grave que me hizo suspirar y girar mi cabeza de lado a lado para regresar a la tierra.
-Cyro… esa risita tuya te va a conseguir un buen golpe- Le dije sacudiendo su castaño cabello y riendo ahora junto a él, miré a mi alrededor y recordé que estábamos en mi casa. Eleazar dormía junto a la chimenea de la estancia y un bol de palomitas yacía sin contenido en la mesita de café.
-¿Entonces?- Me dijo Cyro aún risueño ladeando la cabeza, al mismo tiempo que tocaba mi nariz con su dedo índice -¿Vas a aceptar el viaje?
-Aún no lo sé, obviamente quiero ir contigo a México alguna vez, pero…- quede pensando por unos segundos que sentí eternos- Llevo solamente 4 meses aquí en Roma, ¿Mi madre querría esto? Es decir, me envío aquí para prácticamente deshacerse de mi- Dije haciendo que Cyro soltara una risa amplia mostrando sus dientes blancos perfectamente alineados.
-Vamos bella piccola, de algunos 600 estudiantes o más de nuestros grados concursaron para ir a México, todos con ansias de ganar y perdieron ¿Piensas desperdiciar esta oportunidad?- Dijo mientras entrelazaba su mano izquierda con la mía, baje la mirada a el suelo viendo los zapatos de ambos; los casuales de agujeta a color gris de Cyro y mis “Dr Martens” floreadas que tanto me gustaban –Astrid deja de perderte en el vacío- me dijo riendo de nuevo.
-Perdóname, sabes que no puedo evitarlo. Pero creo que tienes razón. El que hayamos ganado tu y yo es algo que tal vez no vuelva a darse, deberíamos ir… pero recuerda que está Mario- Dije quitando todo rastro de broma que había segundos antes, efectivamente Mario había ganado el primer lugar con Cyro de segundo y yo de tercera. Ese hecho era el único que me mantenía a raya de cualquier otra idea buena de ese viaje –Debes entender que cuando alguien se obsesiona contigo puede pasar cualquier cosa, cualquier cosa-
-¿Sabes? Esa última frase hizo que tu cara cambiara de felicidad, a miedo. NO me gusta verte así, Mario no tiene porque intimidarte, es una persona que simplemente tiene serios problemas en cuanto a que se le nieguen cosas- Dijo sin quitar sus ojos de los míos, que para ser honesta era bastante intimidante –Lo conozco, era mi amigo. Es un niño rico caprichoso pero no es capaz de hacerte daño por que ahora seas mi pareja- sonrió muy tiernamente - No lo dejaría.- Continuamos hablando un rato acerca de Mario y sus obsesiones por mi y Cyro nunca dejó de insistir en que el estaba allí para mí y que dejará de una vez el asunto.
-Gracias, realmente significa mucho escucharte. Aunque aún tengo esa preocupación, incluso siento que hubo ‘mano negra’ por decirle así, que casualidad que 3 alumnos de los 600 inscritos, que son del mismo grado hayan ganado. Y que 2 de ellos estén en la misma aula, sin mencionar que tienen problemas entre ellos. Para mi es extraño, no sé hasta que punto haya llegado Mario para estar cerca de mí.- Miraba la cara de Cyro que también había perdido la felicidad que emanaba hace un rato, no me gustaba verlo así -¿Tú crees que él...?
-De ninguna manera Astrid, Mario no sería capaz de hablar con su tía para arreglar el concurso, que sea la organizadora general de las actividades de la escuela no le dan el beneficio de hacer todo lo que quiera-
-Hablemos de otra cosa, no tenemos que tener una conversación completa de Mario. Hay una infinidad de temas de los que podemos hablar ¿O no?- Dije sonriendo intentando parecer lo más calmada posible y di un salto levantándome del suelo y le tendí la mano a mi novio –Vamos campeón, el cuarto de películas esta libre, bueno, toda la casa… Aprovechemos este sábado- En cierta forma llevar tres días con Cyro me daba risa, pensaba que no debería ser tan lento el tiempo juntos. Mi idea de un novio siempre había sido que el tiempo volaría sin que yo pudiera atraparlo, pero no era nada de eso. Sujetó mi mano y lo ayudé a levantarse.
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New Dawn
Teen FictionAstrid, va a Roma en un intento desesperado de su madre para que ella viva la lejos de su dolor. Conoce tanto de la vida allá, ¿Podrá enamorarse como lo espera? Acompañala en su historia
