Te quiero para mí.

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•Dinah's POV

Luego de todo lo que pasamos por el cementerio, regresamos al auto, para ir por unos helados, y por último regresar al orfanato. Normani se estacionó frente a la heladería y nos bajamos. Cuando caminamos al lugar, hice un intento de tomar su mano, pero no sé qué me pasó que los nervios me traicionaron. Ella lo notó, pues tomó mi mano y le sonreí, mientras ella asintió para decirme sin palabras, que todo iba a estar bien.

Entramos de la mano, y había muchas miradas sobre nosotros. Ninguna de las dos estaba acostumbrada, pero sé que a Normani le costaba mucho más, o al menos eso pensaba, ya que no sé con cuantos chicos había salido en mi ausencia. Ella suspiró profundo y traté de soltar su mano, para que ella no se sintiera tan mal, pero ella apretó la mía, y entrelazó nuestros dedos, sonriendo- Todo está bien... ¿qué helado quieres?

Nos acercamos a ver los helados que tenían y pensé cual me gustaría más – hmmm, quiero un helado de limón -sonreí y saqué dinero de mi bolsillo- déjame invitarte, por favor.

Normani negó con la cabeza y yo fruncí el ceño- Serán dos helados de limón y no esta vez Dinah, porque fue mi idea venir por helados acá, te prometo si, que no siempre invitaré yo, para que no te sientas incómoda -asentí sonriente, pues ella estaba afirmando que no sería la única vez que nos miraríamos muchas veces más luego de esa- ¿Ves esa mesa de allá? Ve a sentarte y así guardas el lugar de ambas.

-Está bien- susurré y llegué a la mesa, sentándome a esperar a Normani y sonando mis uñas en la mesa mientras la esperaba. Ella se acercó y me entregó mi helado de limón- Enserio muchas gracias -sonreí y ella asintió.

Probé mi helado y estaba demasiado delicioso, que me llené toda - ¿Delicioso? – preguntaba Mani entre risas mientras me ruborizaba, pero ella tomó una servilleta y delicadamente me limpiaba. Asentí también riendo y toqué con un dedo mi helado para llenar su nariz - ¡Oye!

-Reí al verla y seguí comiendo mi helado – Demasiado delicioso, que hasta a tu nariz le gusta – bromeé y reímos. Luego de eso hubo silencio, pues ambas disfrutábamos el helado, y por supuesto, la compañía de la otra. Después de un rato, habíamos acabado de comer- Oye Mani... ¿Cuándo regresarás a tu casa?... No quiero que te vayas, realmente me la paso demasiado bien con tu presencia.

Hice puchero y ella suspiró – No lo sé, realmente no lo sé, pero supongo que debo hacerlo pronto, mi madre me necesita, y le daría problemas si yo me quedara más tiempo -asentí triste y ella lo notó- ¡Oye! Eso no significa que dejemos de ser amigas o dejemos de vernos, claro que no, siempre estaremos juntas.

-Gracias por todo Mani... por ser buena amiga -muchas veces me costaba decir eso porque por dentro me moría que fuera algo más- por siempre mantenerte al tanto de mí y, sobre todo, por hacerme feliz

-Di, eso no tienes porqué agradecérmelo -sonrió y se acercó a abrazarme- tú también haces demasiado por mí, que jamás podré pagártelo, o explicar lo que significas para mí -Nos levantamos y salimos de la mano hacia el auto.

El camino la pasamos cantando las canciones que pasaban en la radio, fue realmente divertido. Llegamos entre risas al Wentborn y escuchamos una voz familiar - ¿Normani? – Ambas volteamos a ver, encontrándonos enfrente al señor Hamilton, padre de Normani – Mi niña ¿Será que podemos hablar?

El la miraba atentamente, mientras ignoraba mi existencia por completo. Normani suspiró y terminó asintiendo, pero mantenía la recta compostura- Bien, acepto, vamos a la sala de reuniones... ¿Podemos? -miré que Normani miraba hacia otro lado, lugar donde aparecía mi madre asintiendo- Di, espérame en la habitación por favor... -Asentí y subí rápidamente, nerviosa de lo que Normani y su padre hablaran.

Nos volvemos a encontrar (Norminah Fic)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora