Capítulo 34: El principio de la tormenta

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Capítulo 34: El principio de la tormenta

–¿Sehunnie? ¿Te parece bien si hablamos un rato?

–Dormí muy poco, tenemos demasiadas cosas que hacer y, además, debo ir a trabajar. ¿No tienes un montón de cosas también? Entre el viaje que organizar y los trámites, deberías aprovechar mejor tu tiempo–l a mirada fría del menor de los dos le hizo tener un espantoso sentimiento que le recorrió todo el cuerpo.

–Pero, es que... han pasado unos días.

–Sí. Probablemente sigan pasando. Lo mejor es que te levantes, de duches y desayunes, ambos tenemos demasiado que hacer.

Luhan había aceptado la compañía de Minseok con muchas condiciones, Sehun lo había aceptado, entendiendo que era lo mejor, pero se había mantenido frío y distante. Una semana había transcurrido y el contacto había ido disminuyendo alarmantemente. Se negaba a tener conversaciones profundas. Incluso si lo besaba y tenían intimidad, nada se sentía bien. El rubio era capaz de darse cuenta de la diferencia. Era la primera vez que sus acercamientos parecían no ser correspondidos y Sehun parecía que estaba ahí más por obedecerlo, que por sentirse desesperadamente atraído por él. Sus encuentros eran espantosamente vacíos. Sehun seguía siendo el novio cuidadoso que lo ayudaba y estaba pendiente, pero su aura se notaba distinta. El chico no podía creer que había estado sintiéndose más cómodo con Minseok, era difícil de admitir. Su jefe le daba una calidez que le permitía relajarse. Le daba un apoyo incondicional, aparentemente sin pedir nada a cambio. Era increíblemente confuso.

***

Jongin había estado evitando a su hermano por días. Junmyeon insistía en que debía visitar más a su padre, después de su crisis, porque necesitaba reposo y apoyo familiar. El chico le explicaba que había tenido emociones muy fuertes y que su cuerpo estaba afectado por eso. El hermano menor no se atrevía a admitir que era su culpa, ya que era obvio que su hyung no lo sabía. Por un tiempo, era mejor si todo estaba así. Por eso Jongin se refugió en el trabajo, necesitaba una excusa real, decir que estaba muy ocupado. Pero, en medio de su escape, estaba descuidando un poco a Kyungsoo también. El chico llegó esa noche pasadas las once, recién a comer. Los turnos que estaba aceptando estaban arruinando sus hábitos alimenticios. Entró silenciosamente y fue hasta la cocina para buscar algo frío y no hacer ruido. La única iluminación era la de la refrigeradora. Jongin dio un gran brinco cuando la luz de la cocina se encendió.

–¿Por qué parece que estás robando comida como un ladrón?– preguntó su novio, mirándolo fijamente con los brazos cruzados.

–¿Por qué robaría en mi propia casa?– Jongin sonrió. –Sólo buscaba algo de comer para descansar. Tuve un día muy fuerte.

–¿Almorzaste?– quiso saber Kyungsoo entre enojado y preocupado.

–Sí, mi jefe no dejaría que trabaje sin comer. Es muy generoso.

–¿Por qué estás trabajando tanto? Suho ha estado llamando como loco, dice que tiene mucho que hablar contigo y que estás esquivo. Dice que estás huyendo de él y creo que es verdad, porque me siento igual. Sé que es difícil para ti, admitiste frente a tu padre algo tan... impactante. Kim Jongin, tienes que decirme qué está pasando.

–Dijiste mi nombre completo, ¿debería estar asustado por eso?– bromeó el muchacho, pero su sonrisa se borró ante una mirada furiosa.

–Estoy hablando muy en serio. Regresamos con la promesa de luchar juntos, me pediste que no te dejara solo. Pero, aquí estamos, mientras yo intento ser ese apoyo, tú huyes de tus problemas, dejándome de lado, en todos los sentidos.

–No te estoy dejando de lado. ¿No crees que estamos haciendo demasiado drama?

–Jongin, parece que no me estás entendiendo. ¿Cuándo fue la última vez que me besaste?– Jongin se quedó quieto un segundo y proceso la pregunta.

Time's upDonde viven las historias. Descúbrelo ahora