Capítulo 28: San Valentín con sabor al limón

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Capítulo 28: San Valentín con sabor al limón

Jongin y Kyungsoo

Jongin abrió los ojos y se revolvió en la cama al escuchar que su celular vibraba insistentemente en la mesita de noche. Pensó que era una llamada, pero la pantalla tenía un importante recordatorio: San Valentín. La pequeña pelea de la noche anterior había hecho que olvidara por completo lo que había preparado para su novio. La mejor forma de reconciliarse era en el día del amor. Kyungsoo no estaba, seguramente estaba desayunando. Jongin tenía libre el día gracias a Luhan y sus ideas y podría tener todo listo para cuando su novio regresara de la universidad. Como su pareja no era mucho de espectáculos ni exhibiciones públicas de afecto, prefirió organizar todo en su habitación, para que fuera perfecto para ambos. Todavía estaba recostado, planeando mentalmente lo que haría, cuando Kyungsoo entró, ya arreglado, y le dejó un beso en la frente antes de irse, anunciando su hora de regreso. El cariño le dejó tranquilo, pero todavía sensible porque había preferido algo tan lejos de sus labios, especialmente en un día romántico.

No permitió que eso lo desanimara, así que se puso manos a la obra. Cuando finalmente se dio cuenta, era tarde y no faltaba mucho para que su novio regresara. Jongin había hecho un gran esfuerzo para prepararlo todo, pero en su cerebro y no en la realidad. Por eso se puso como loco, acomodando todo y saliendo por compras de última hora. Las otras dos habitaciones estaban cerradas cuando regresó. Por eso, para su tranquilidad mental, se puso audífonos con música alta. Casi a la hora señalada, Jongin estuvo pendiente de la llegada de Kyungsoo. Cuando este abrió la puerta, el chico se quedó parado en el umbral, examinando todo con expresión de sorpresa. Jongin se puso muy nervioso, temiendo que su sorpresa no tuviera el efecto deseado. El mayor de los dos entró a la habitación con pasos lentos, dejó sus cosas en su lugar y luego se acercó para besar los labios del más alto como saludo, de manera natural. Después, siguió mirando a su alrededor, sus golosinas favoritas, una camiseta que le había gustado mucho en el centro comercial, decoraciones personalizadas, sin hacer comentarios al respecto. Estaba especialmente silencioso, pero luego de un momento logró hacer la pregunta que parecía costarle mucho expresar.

–¿Preparaste todo esto para mí?– parecía tranquilo, pero era evidente que estaba conmovido.

–Sí. Lo tenía planeado desde hace un tiempo, pero anoche arruiné las cosas. Lamento mucho que hayamos discutido y que la situación no pueda ser más romántica. Sólo quería que fueras capaz de entender cuánto te amo.

Las palabras de Jongin todavía tenían un tinte de nerviosismo, pero funcionaron. Kyungsoo se acercó suavemente y empezó a desabotonarle la camisa. El menor de los dos estaba pasmado, porque cosas así no pasaban todos los días. Las iniciativas de Kyungsoo no solían ser tan directas. Se sorprendió con la naturalidad con la que actuaba y Jongin se sentía a morir al notar que su pareja lo miraba con intensidad mientras se deshacía de la tela y acercaba su mano para recorrer sus fuertes pectorales y su marcado abdomen con las yemas de ls dedos. Desnudo de las caderas para arriba, tuvo el placer de ver a su novio caminar hasta la cama, que estaba perfumada. También había una rosa con una nota en cada mesita de noche a cada lado. Kyungsoo quiso leerlas, pero no tuvo la oportunidad. Jongin se había acercado y lo atrapó en un beso demandante. Las notas quedaron en un segundo plano. Jongin quería mantener la calma, pero tener al otro chico encima, moviéndose para obtener algo de fricción, lo hacía perder el control, especialmente si movía sus caderas sin vergüenza mientras tomaba el rostro de su novio para seguir besándolo hasta dejarlo sin aire. No decían mucho, pero cuando Kyungsoo tuvo problemas con el cinturón ajeno, Jongin volvió a pensar que iba desfallecer al verlo morderse los labios por tener problemas con su objetivo. Era su turno de llamar la atención, así que se sacó con los pantalones con coquetería, pero Kyungsoo lo miró con una sonrisa que lo hizo temblar. No pasó mucho tiempo hasta que estuvieron listos y, ya dentro de él, Jongin disfrutó de sobremanera los dedos de su novio clavándose en su piel, mientras cerraba los ojos y volvía a morder su labio inferior. Era realmente difícil mantener un ritmo calmado, porque no quería lastimarlo, pero al mismo tiempo la imagen que tenía frente a él le incitaba a moverse como loco, aunque no estaba muy lejos. Pero, la mayor sorpresa de la noche, fue cuando Kyungsoo gimió fuerte. Normalmente era bastante silencioso y solía avergonzarse si cualquiera de los dos hacía sonidos muy fuerte. Fue una ocasión especial, Jongin no pudo dejar de pensar que tal vez se los estaba escuchando en todo el departamento. Estaba tan sorprendido como excitado. Cuando ambos terminaron, Jongin se negó a separarse de él y lo abrazó con fuerza, pensó que Kyungsoo se quejaría, pero de nuevo lo sorprendió. Y, eso no era todo, de la nada el mayor empezó a bajar por su piel con besos dulces, aunque una mirada que le hizo tragar en seco y que no sabía si debía temer o adorar. Cuando llegó a su destino, Jongin cerró los ojos al notar un calor tan especial en esa zona. Era la primera vez que Kyungsoo hacía eso desde que empezaron su vida sexual. Terminaron exhaustos y abrazados. Jongin estaba un poco preocupado porque no habían dicho mucho.

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