Capitulo Tres

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A pesar de haber tenido una guardia fatal Charis regresaba a su hogar con la esperanza de volverlo a ver. Los escasos momentos de tranquilidad los ocupaba en pensarlo. Traía en su mano un juego de llaves que le obsequiaría para evitar que la espere a la intemperie en aquellos días de frio. Al entrar al departamento encontró un ramo de rosas rojas que había llegado ese día y que Inés, la empleada que venía a ayudarla con los quehaceres, las había acomodado cuidadosamente sobre la mesa principal. No alcanzó a abrir la tarjeta que la interrumpió el teléfono. Llegó hasta el mismo descolgándolo- Hola- respondió rápidamente

-Charis... soy Esteban ¿Habéis recibido mi pequeño presente? – se escuchó decir desde el otro lado

-Así que este hermoso presente es tuyo...

-Fue exclusivamente pensado para ti... Espero que no sea un problema

-En realidad una gran sorpresa...

-¿Y qué me respondes?

-¿Responder?

-¿No leíste la tarjeta?

-No, perdona déjame leerla- abriendo el pequeño sobre – "¿Me haríais el honor de ir este sábado a la cena de beneficencia del hospital? Con cariño Esteba Galarza"- leyó en voz alta- vaya... esto es repentino, ni siquiera tenía pensado ir a la cena...

-De ninguna manera espero un No como respuesta- sentenció firmemente

Charis tocó su frente pensando por un momento. Cerró los ojos arrugando su nariz- está bien, me agradaría ir contigo a la cena- concluyó de manera forzada

-Grandioso, pasaré por ti a las siete

-De acuerdo estaré esperando- respondió sin ganas

-Allí estaré- contestó eufórico

Luego de una cena para microondas se dispuso a leer un libro, de vez en cuando se asomaba a la ventana rogando a que regresara esa noche.

   En el hotel Lauren tenía distribuida por toda la cama los folletos de las propiedades que había visitado aquel día y luego de contactarse con el contador decidieron comenzar los trámites para la compra de un penthouse en la Quinta avenida. El corazón del rubio dictaba que era lo correcto, pero su mente se cargaba de dudas y temor por tener tan cerca a la persona que amaba, y el peligro que significaba que su esposa encontrara quién era la causante de robarle los pensamientos cada día.

 Luego de cepillar sus dientes y de vestir su equipo deportivo salió dispuesto a correr al Central Park, era su momento de distracción y esperaba más que nada reencontrarla como aquella primera vez, cada vez que lo recordaba sonreía como bobo

"Fue una mañana soleada dieciocho meses antes, la noche anterior hubo una función en el Madison Square Garden a estadio lleno, por lo que decidió huir esa mañana muy temprano y tomar un poco de aire fresco, con gafas, gorra y equipo deportivo, evitó a los custodios para no llamar la atención, corrió un par de cuadras y se cruzó con ella, llevaba un short negro, una camiseta de "las leonas" la selección Argentina de hockey atada con un nudo para marcar su figura, el cabello recogido, anteojos negros y una gorra idéntica a la que él llevaba en ese momento. Quedó embobado con la estela de perfume que dejó a su paso. Le dibujó una sonrisa pero ella continúo ignorándolo por completo, estaba enfocada en correr y sumergida en su tesis, se detuvo por un instante a beber agua y estirar sus piernas. Aprovechando la situación él logró alcanzarla.

-¡Tu si que corres!- comento colocando sus manos sobre las rodillas tratando de recuperar el aliento

-¿Estas bien? ¿Quieres Agua?- indagó preocupada al verlo al borde del desmayo, quitándose los auriculares y pasándole su botella de agua

Alguien como Tu.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora