—Mírate... en esto has quedado —se escucha la voz, pero él solo tenía sus ojos cerrados.
—Se suponía que la protegerías... y ahora mira quien pide auxilio— se escucha ahora con risas, pero él solo tenía sus ojos cerrados.
—Pusieron su confianza en ti, y ahora Hina murió por tu culpa— nuevamente se escuchó la voz, esta vez como si de un fuerte e irritante siseo se tratase.
—Pobrecito... ¿Quieres a tu mamá?, no puedes... está muerta— dijo cruelmente, mientras que las leves carcajadas seguían siendo escuchadas.
—Pero bueno... supongo que ahora dejarás que ella también muera; al fin y al cabo, tú no harás nada para evitarlo, y... ¿Estás dispuesto a escuchar como la torturan?—
Fueron sus últimas palabras
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El día comenzaba... Takeru junto con Harumi guardaban las mantas, mientras que yo ayudaba a Hanako a levantar algunas de las cajas que teníamos en la carreta, para que así la Lopunny pudiera observar las medicinas que estaban más al fondo de la misma.
Pasaron así los minutos, hasta que finalmente terminamos de prepararnos, por lo que casi al instante, y sin necesidad de decírselo, Renzo simplemente se levantó del lugar donde pasó sentado toda la noche, para después comenzar a caminar en dirección hacia el sector en cuarentena.
—Comiencen a moverse... ya tuvieron su descanso, es hora de partir— decretó con una firme voz Renzo, a la vez que nosotros simplemente fruncíamos levemente el ceño ante aquella actitud tan acostumbrada.
Ya con el mero hecho de seguir tratándonos igual me impulsaba a llevarle la contraria, sin embargo, la mano de Harumi en mi hombro me sacan de mis pensamientos.
—Es mejor así, Ryo...— dijo Harumi en una tenue voz, mientras que yo simplemente la observaba— tenemos que movernos rápido si queremos curar a esas personas, no sé cuánto tiempo más tengan las medicinas luego de que fueron calentadas ayer— decretó mi esposa, recordándome dicho acontecimiento, a lo que yo simplemente asiento un poco apesadumbrado, para después sentir como Harumi daba un pequeño tirón a mi pelo en señal de juego, para después sonreírnos mutuamente y comenzar a su vez a caminar en la misma dirección de Renzo.
Y así... con la tenue y helada brisa de invierno acompañándonos, tardamos aproximadamente unas dos horas hasta que finalmente comenzamos a presenciar recién la existencia de aquel sector de cuarentena; sin embargo, Harumi... Hanako... e incluso Renzo... no eran capaces de saber que nos encontrábamos a pocos kilómetros de llegar a aquel oscuro lugar...
Ya que, en el momento en el que nos encontramos lo suficientemente cerca, Takeru y yo fuimos capaces de sentir aquellas auras a nuestro alrededor...
Aquellas auras... portadoras del infierno en su sentir.
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El dolor... los gritos ocultos en aquella oscuridad lejana... nos perturbaron casi al instante en el que Takeru y yo estuvimos a la distancia adecuada.
No podíamos negarlo; pero no podíamos advertirlo... nuestro silencio e inexpresión fue el único resultado de aquella percepción.
Era extraño... el infierno no es como uno lo imagina... uno piensa en gritos, en dolor, en penas y muertes; sin embargo, me atrevería a decir que las "llamas eternas" apenas si serían una sombra de lo que sentimos en aquel sector.
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Yo elijo proteger
FanfictionCada quien tiene su historia... nuestra vida no puede simplificarse a solo tres meros libros. Muchas cosas sucedieron, las cuales nos marcaron de distintas maneras al igual que las relatadas en la trilogía. Pero ahora es el turno de contar una histo...
