Una vez que sus ojos se cerraron... todo se tornó en oscuridad.
Su luz se había desvanecido... y lo único que lo mantenía con vida y deseos de lucha era aquella pequeña esperanza en su corazón.
Esperanza la cual... cuando es lo único que te queda... te lleva a conseguir cosas inimaginables.
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Sus manos siendo esposadas contra la pared fue lo que lo despertó... pero sus ojos no veían la luz, apenas una tenue iluminación de un foco mal puesto y viejo a un lado de la pared de aquella pequeña habitación, mientras que todo estaba construido en base a simple cemento, a la vez que el suelo era de simple tierra.
Yoshiro tenía sus ojos entrecerrados... había perdido, y lo único que lo mantenía de pie era la esperanza de que Haruko hubiese logrado escapar de la casa.
La pequeña Riolu era lo único que cruzaba por su mente, todas sus miradas, sus sonrisas, mantenían con vida la pequeña llama en su corazón que lo impulsaban a soportar las cosas que de a poco empezaba a experimentar...
Ya que no pasó mucho, cuando los mismos hombres que lo esposaron le enterraron varias barras en sus brazos.
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No pudo evitar gritar... era algo cruel e inhumano lo que cometían aquellos hombres, y no les importaba en lo más mínimo aquella "simple" tortura por la que le hacían pasar al pokémon, mientras que la sangre de este simplemente corría por aquellas barras, goteando en algunas hasta caer finalmente en el suelo.
—Asquerosa mierda...— dijo uno de los hombres una vez que los gritos de Yoshiro simplemente se transformaron en tenues quejidos mezclados con lágrimas, a lo que el hombre simplemente le escupe, para después retirarse de aquel lugar junto con el resto de los hombres que lo acompañaban, dejando nuevamente a Yoshiro en la oscuridad.
El tiempo no existió una vez que aquellas puertas se cerraron... Yoshiro no tenía percepción del mismo, nunca cerraba sus ojos para dormir o descansar, a la vez que la costumbre al tener aquellas barras clavadas en sus brazos cada vez se hacía más presente.
Nadie entraba en aquella habitación... no comía, no bebía... y esto al mismo no le afectaba en lo más mínimo; su cabeza cada vez más se iba separando de la realidad, mientras que la misma continuamente le hacía pasar malas jugadas, cuando irónicamente comenzaba a experimentar ilusiones.
Todo rondaba en su cabeza... su madre de pie delante del mismo simplemente lo miraba de reojo, a la vez que las lágrimas de Yoshiro simplemente eran la respuesta, ya que su mente se encontraba en tales condiciones que incluso aquellas simples y obvias ilusiones se confundían con la realidad.
—Tu padre no quería que te tuviéramos... al final tuvo razón de que simplemente nos traerías problemas— dijo Hiyori en aquella ilusión, a la vez que Yoshiro simplemente alzaba su rostro hacia la misma, mientras que ahora observaba como una esquelética mano humana empezaba a posarse en la cabeza de la pokémon.
Siendo Ryuji el que se hacía presente en el lugar.
—No sabes cuánto gocé al usar a tu padre para mis experimentos... por tu culpa lo torturé hasta el último grito que dio— dijo Ryuji, desvaneciéndose nuevamente entre risas, mientras que Yoshiro simplemente apretaba sus dientes con todas sus fuerzas, a la vez que el goteo de sus lágrimas era lo que ahora se escuchaba.
—"Por tu culpa estoy así hijo..."— se escuchaba ahora en su mente, a lo que Yoshiro vuelve a abrir sus ojos con fuerza...
Para después ver como el torso de Hisame estaba levitando en el aire, con toda su cabellera rasurada, mientras que varias cicatrices estaban enmarcadas en lo que quedaba de su cuerpo, mientras que en donde antes empezaban sus brazos y piernas, horribles cicatrices debido a las amputaciones se mostraban.
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Yo elijo proteger
Fiksi PenggemarCada quien tiene su historia... nuestra vida no puede simplificarse a solo tres meros libros. Muchas cosas sucedieron, las cuales nos marcaron de distintas maneras al igual que las relatadas en la trilogía. Pero ahora es el turno de contar una histo...
