Un Sueño provocado

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 Termine ese año en la Universidad  mejor de lo que creí, pero ya no me importaba, había perdido la inspiración de seguir adelante, otra vez, pero ahora era diferente ya no podía encerrarme un año o refugiarme en la comida,  tenía que continuar. Para mi gusto, el de Marco, mis padres  y los pocos amigos que conseguí con el tiempo… a pesar de mi dolor y mi tristeza evidente no  caí de nuevo, otra vez me refugie en aquellos niños que no me pedían nada y me estaban dando todo.  Ese tiempo  sin Cristian había sido bastante fuerte, supe por uno de sus amigos que viajaba una semana después de su graduación  y para eso faltaban exactamente 3 semanas.

Mi siguiente año  transcurrió en la absoluta monotonía,  todo se resumió a la Universidad y a estar con los pequeños  e intentar ayudarlos en lo que fuera posible. Supe de Cristian un par de veces y estaba bien, a pesar de sus locuras yo sabía que era un gran arquitecto y estar ahí le serviría mucho para su carrera.

-¿estás bien?,  has estado pálida los últimos días- pregunto Marco al ver cómo me apoyaba en un árbol, otra vez sufría de esos abruptos mareos que cada vez estaban más frecuentes.

-Sí, solo fue un mareo, no debe ser nada- sonreí

-bien, le pediré al Señor por tu salud-  me miro preocupado- no me mires con esa ceja alzada, que tu no quieras pedirle nada no significa que los demás  no podamos pedir por ti-  tiro suave de mi cabello.

A pesar de la pena que aún sentía, estaba bien. La relación con mi familia estaba mejor mientras el tiempo pasaba, Marco era un gran amigo e incluso con Carlos me llevaba relativamente bien, los pocos amigos que mantenía eran incondicionales, los niños completaban un gran vacío que cargaba adentro y saber que donde estaba,  Cristian estaba bien me reconfortaba. Un año era mucho tiempo para intentar estar bien otra vez.  Cuando el dolor que llevaba hace días se intensifico me di cuenta  de todo lo que tenía, todas estas personas me hacía bastante feliz…solo esto tenía y era suficiente para continuar.

-mi niña, no piensa levantarse  a desayunar, el día esta precioso y seguro los niños la esperan ansiosos- dijo nana corriendo las cortinas del cuarto

-creo que llamare a Marco, no me siento nada bien- intente sentarme en la cama mientras abrazaba mi cuerpo con fuerza debido al intenso dolor de vientre que tenía

-no se ve nada bien, creo que tiene fiebre-  me miro preocupada tocando son su palma mi frente

-tranquila, debe ser  que comí algo que me hizo daño, solo me  duchare y volveré a recostarme- con cuidado y disimulando el dolor me arrastre hacia la puerta junto al vestidor

Esto no mejoraba, el intenso dolor en el vientre  no me permitía  mantener la postura erguida, la única forma de caminar era doblada y sujetando mí estomago, ni siquiera era capaz de vestirme, solo con la ropa interior y la bata de dormir me lance nuevamente a la cama.

-he traído algo para que coma- empujo la puerta  nana Sonia

-dudo que pueda tragar algo en este minuto,  he estado vomitando sin haber comido nada imagina si me como todo eso- sonreí  con una mueca de dolor en mi rostro

-niña, esto ya no es normal, estas demasiado pálida, creo que le avisare a tu mamá-

-no es necesario, puedes hacerme un agua de hierbas y estaré bien más tarde- de corazón esperaba que así fuera, esto ya me dolía demasiado

-¿Cuánto lleva así?- escuche lejos una voz

-desde que vine a despertarla cerca de las 10 de la mañana, me pareció raro que ya no hubiera salido y vine por ella, me dijo que se ducharía y volvería a la cama, cuando le traje el desayuno más tarde no quiso comer y menciono que había vomitado sin haber probado bocado. Luego volví  y estaba totalmente dormida  preferí no molestarla pero comenzó a temblar y eso ya me preocupo por eso llame a la Señora-

Siempre Tuyo, Siempre Mia, Siempre NuestrosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora