El regreso

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*---* Esto se esta poniendo emocionante



A pesar de que el sol había salido hace unas tres horas, no podía siquiera competir con el frio de esa mañana. Bajando las escaleras automáticas, seguidos de sus amigos, se encontraba un poco a lo lejos dos chicas con un cartel que decía "Bienvenidos Mocosos". Una era de largos cabellos rosa y otra de cabellos cortos color nuez, que al pasar por unas puertas de vidrio corrieron en su búsqueda.

La pelirrosa no dudo en ningún momento en abrazarse hacía el con fuerza, al mismo tiempo que él no dudaba el sostenerla en sus brazos para dar por hecho aquella cálida bienvenida. Se brazo un poco más a ella mientras las personas pasaban y los veían mientras murmuraban lo buena pareja que hacían. Aquel rubio soltó un bufido e ignoro todo lo que había a su alrededor para concentrarse en lo que tenía de frente; se abrazó más a aquella chica, respirando el aroma de claveles que poseía su larga cabellera rosa, sintiendo su respiración con la de ella y sonriendo por tenerla en ese momento. Se separó un poco y observo aquellos ojos esmeraldas mirándolos con intensidad a la vez que entrelazaba su mano con la suya. Se dieron una última sonrisa y salieron del aeropuerto junto a sus amigos.

El trayecto hacia el sitio donde hace cinco años había estado fue el más corto de lo que pensó. Hinata, Obito, Madara y Zetsu les dieron una gran bienvenida, que para la sorpresa del rubio, se encontraba no solo su abuela, sino que también estaba su madrina Anko.

Ambas adultas recibieron a su niño adorado con el mejor cariño que se pudo haber dado en esos momentos, llorando y halagando lo mucho que había crecido.

Naruto no quiso ir con más rodeos ni perder el tiempo pero Obito lo regaño diciendo que debería descansar por el largo viaje; Finalmente, luego de unos diez minutos discutiendo, Naruto termino ganando ya que la mayoría estuvo de acuerdo con el.

–Bien –hablo el rubio al ver que Obito colocaba los últimos refrigerios y se detenían a escucharlos sin hacer el mínimo ruido–, ya que Obito termino de traernos algo de comer, y estamos todos reunidos es momento de hablar, pero antes que nada, quiero saber que ha pasado por aquí en los últimos cinco años con lujos y detalles

–Hemos estado siguiendo los movimientos de algunos empresarios –añadió Zetsu mientras le tendía una carpeta–, Hinata nos avisó que su madre anda haciendo algunos intercambios ilegales con otros accionistas y que su padre dejo que unos barcos trajeran a Tokio una gran cantidad de... Mmm no sé cómo describirlo

–¿Puedes decirme que tipo de planta es?

–¿Cómo sabes que los barcos traían eso? –pregunto Obito

–Necesito encajar todas las piezas así que sigan por favor

–Naruto... –intervino Tsunade–, ¿para qué alargarlo? Es obvio que tú y yo sabemos que es. No importa qué tipo de información te llegue, a la final será lo mismo y...

–Abuela –interrumpió–, esto es importante. Necesito la información no solo por eso, hay que saber a qué nos enfrentamos ya que estoy seguro que Orochimaru no es el único implicado. Además, debemos tener en cuenta de que ellos son personas con poder, fingiendo darle un mundo mejor a nuestro país cuando a espaldas de los demás hacen corrupción

–¿Entonces que planeas? –pregunto la rubia sin rodeos

–Nosotros también debemos tener poder. Es hora de que salgamos de las sombras




–¡Itachi, Sasuke. Si no se levantan llegaran tarde! –grito una mujer de blanca de cabellos y ojos azabache. Observo a su esposo, un hombre con las mismas características de ella y le implanto un dulce beso en la mejilla a la vez que le daba los buenos días

Jugando a las escondidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora