Narra Alex
Aún sentía sus labios sobre mí mejilla derecha. Tenerla cerca me provocaba una sensación electrizante. Era algo que no podía explicar tan fácil.
Llegué a la cocina, tomé un pack de latas de Heineken y me retiré de la casa. Cuando estaba llegando a la piscina sólo escuchaba gritos y mucho alboroto ¿Qué diablos estaba ocurriendo?
Un chico rubio, de tez bronceada y muy alto tenía a Liz de su brazo y le gritaba.
-Eres una maldita zorra, después de todo lo que he hecho por ti- la zarandeo.
-¿Todo lo que has hecho por mí maldito bastardo? ¿Qué mierda te pasa? Crees que puedes engañarme, llevarte a la cama a cualquier "gato" que pase delante de tus ojos, dejarme sola cuando yo más necesitaba de ti, ¿y luego volver como si nada hubiera pasado? Y luego de todas las lágrimas que he derramado por ti yo debería seguir a tus pies lamiendo tus malditos zapatos.. Pues, ¿qué crees? Eres un puto asco- escupió las palabras.
-¡Maldita zorra! Pagaras, te juro por mí vida que tu y todos los que te rodean pagarán por tus insolencias...- gritó fuerte sobre su rostro y luego se alejó unos pocos sentimientos. -Es por él, ¿cierto? Es por ese pendejo con el que te vieron anoche ¿Qué le viste, cielo? ¿No te has dado cuenta de que no me llega ni a los talones?- ladeó su cabeza y sonrió perverso.
-Tu sólo eres un cobarde. Siento lástima por ti, así como también siento asco, completo asco al haberme acostado con un ser tan repugnante como lo eres tú- en su rostro notaba algo que no había visto nunca en Liz. Era una completa mezcla de sentimientos que brotaban por sus poros.
El joven alzó su brazo derecho en el aire como si fuera a golpearla, pero justo antes que pudiera ponerle un sólo dedo encima lo tomé por el brazo. Sin preguntar siquiera quién era yo quiso golpearme, pero no pudo porque lo que ese hombre no sabía es que yo era muchísimo más rápido que él con los puños. Con mí brazo izquierdo le di un golpe en la cara, seguido por un gancho en la mandíbula con mí brazo derecho lo cuál fue suficiente para dejarlo algo inconsciente. Me senté a horcajadas sobre él y comencé a golpearlo en la cara aunque ya no se movía. Golpeaba una y otra vez. Golpeaba su cabeza. Golpeaba su frente. Golpeaba sus pómulos y su mandíbula. Una y otra vez. Solo había un objetivo en mí mente: destrozarlo de tal manera, que jamás volvería a poner un solo dedo encima sobre ella.
Antes de que pudiera reaccionar la seguridad de la mansión de Markus llegó y me quitó de encima de él, lo cargaron y se lo llevaron fuera de su casa.
Me senté sobre mí trasero en el suelo, estaba en shock y muy nervioso. No era por temor, creo que más bien era impotencia por no haberlo golpeando antes. Por haberle permitido hablarle de esa manera a Liz, ella era dulce y buena, no lo merecía. Me removi un poco en mí lugar y me coloqué en cuclillas con mis manos entrelazadas sobre mí nuca. De repente comencé a sentirme muy avergonzado. Yo ya no era este tipo de persona, yo ya no me peleaba en cualquier lugar, yo ya no golpeaba a los idiotas solo porque lo merecían; ni siquiera golpeaba a alguien por una mujer. No sabía que me había ocurrido en ese momento. O tal vez si... Debía protegerla.
Sentí unas cálidas manos posarse sobre mis hombros, eso me relajó bastante. Levanté poco a poco mí rostro y la ví, ella estaba allí, agachada también en cuclillas frente a mí. Sus ojos estaban cristalizados, retenía sus lágrimas. La tomé en mis brazos muy frente dejando su rostro apoyado sobre mí pecho y sentí como rápidamente empezaron a correr libres.
-Shhh bonita... Shhh- susurré. -Todo estará bien. No me iré, yo estoy aquí para protegerte y no preguntaré tampoco quien era él, porque sé que tal vez no quieras hablar. Pero si puedo decirte que jamás volverá a acercarse a ti- Su llanto se hizo más fuerte, seguido de espasmos.
-¡Es que no entiendes! James esta demente, y querrá lastimarte. Y eso jamás me lo perdonaría Alex- sus ojos empañados de aquellas lágrimas eran igual de hermosos.
-No nena, el no me hará daño. Tu no te preocupes. Deja correr tus lágrimas que te sanará el alma. No hagas caso a las cosas que te dijo, ¡solo es un maldito bastardo!- acaricié su cabello una y otra vez.
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Más que un Sueño [#1 EDITANDO]
RomanceElla estaba rota por su pasado y por todos los bastardos que estuvieron en el mismo. Una chica extrovertida, hermosa, rockera, efusiva. Amante de las motos y el fútbol. Hace años su gran amor la abandonó por decisión de sus padres. Un tiempo después...
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