O.6

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Negativa.

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El castaño no paraba de pedir perdón mientras tartamudeaba con un rojo aflorando en su rostro.

—Por favor, perdóname, Sakura. No era mi intención, yo, sólo... Ah.

Sakura no paraba de negar con la cabeza y agitar sus manos de manera desesperada, intentando asegurarle que ese error había sido suyo y no de él.

—Lo siento, en realidad... —desvío la mirada, aclaró su garganta y soltó lo último en tono bajo y serio—. Lamento lo que pasó.

Para Sakura esto era extraño, no sabía si estar feliz por ese beso accidental o estar triste por la incomodidad y el aparente rechazo de Shaoran, pensaba todo esto sin saber que ese no era el caso para Shaoran.

Internamente ninguno quería que eso acabara, por Dios que querían seguir, pero el simple hecho de pensar que sus sentimientos no serían correspondidos por el otro los hizo separarse de manera casi inmediata. El miedo a ser rechazados.

Ambos, sonrojados y con la vergüenza inundando su persona no podían ni verse a los ojos. Tantos pensamientos rondando sus cabezas no los dejaban en paz, se preguntaban cosas como ¿qué habría sentido el otro?... ¿Acaso le habrá incomodado?

Shaoran era el que en peor situación se encontraba, él sabía perfectamente que quería a Sakura, que le resultaba cercana y le agradaba su compañía. Pero de eso a besarla por accidente y no lamentarlo ni un poco... Demonios, era un gran salto.

¿Qué era lo que empezaba a sentir en realidad por Sakura? ¿Por qué seguían latentes las ganas de sentir sus labios? ¿Por qué sentía tanta vergüenza? No era su primer beso, demonios, no lo era y lo sentía como tal.

Dejó de lado la pelea interna que se ejecutaba dentro de su corazón, para arreglar o al menos tratar de arreglar el ambiente entre él y Sakura.

—Bueno... —comenzó con nerviosismo notable en su voz—. Creo que lo mejor sería ir a descansar... Ya es bastante tarde, ¿no lo crees? —inquirió Shaoran queriendo aminorar aquel ambiente tenso y aquella atmósfera.

Sakura volteo a verlo notando aún aquel tono carmesí en las mejillas del castaño, algo dentro suyo sintió emoción de provocar eso, y otra se sintió algo culpable. Asintió, dándole a entender a Shaoran que era lo más apropiado, ella tampoco quería seguir en aquella situación tan embarazosa.

—Te llevaré a tu habitación.

La situación no le haría cambiar los modales, por lo cual sonrió aún sintiendo un calor en la cara y ofreció su brazo con cortesía. Sakura le quedó mirando un momento, seguía siendo él y eso le aliviaba bastante, correspondió al gesto tomando el brazo del castaño. Así ambos se encaminaron a la habitación de la esmeralda.

Mi bella sirena.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora