Yo deseaba una plaza en Google para poder trabajar el resto de mi vida en algo que me emocionaba. Pero no todo salió según lo planeado.
Aquello no solo era una oportunidad de trabajo, sino de algo más. Cuando conocí a aquél chico que mantenía la vis...
Pedí una cerveza y me senté en la barra. No estaba segura de que Stuart me importara de una forma más allá de sólo compañeros o amigos, hasta hace un momento. Di un largo trago a mi cerveza y cerré los ojos, tratando de convencerme de que no me gustaba.
—Hola, linda— abrí los ojos y me encontré con un chico lindo y castaño.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Hola.
—¿Estás sola? Ah, soy Evan— me tendió la mano.
—Katrina— le estreché la mano—. Y no estoy sola.
—Déjame invitarte un trago— me pidió.
—Bien. ¿Por qué no?— no tenía nada que perder.
Pidió dos margaritas y nos sentamos en un sofá cercano.
—¿Con quién vienes?— me preguntó antes de beber de su margarita.
—Con unos amigos. ¿Y tú? ¿Viniste sólo?
—No. También me acompañan unos amigos. Deben estar con alguna puta.
—¿Por qué tú no vas y buscas una?— bebí de mi margarita.
—No soy de los que buscan una buena paja aquí. Puedo llevarte a casa— me guiñó un ojo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—No, gracias. Un camión me llevará de regreso.
—Oh, no— sonrió pícaro—. No me refería a tu casa— negó sonriente.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.