ESTABA SEGURA DE QUE Juliann estaría pendiente de todo lo que ella hiciera, así que no podría irse a pintar otro cuadro de Nikolav para viajar a su lado. No sabía en qué momento el joven hada podría estar observándola ya que, con su don de la invisibilidad, podría fácilmente ocultarse cerca de ella.
Pero... Alejandra pensó que, solo tal vez, no era del todo necesario contar con una pintura de donde él había estado para ir a verlo. Quizás el cuadro solo había ayudado a fortalecer sus capacidades de visualización del lugar a visitar... podría ser que no fuera realmente necesario si ella podía imaginarse bien el sitio adonde quería ir. Pero debía ser rápida esta vez, sabía que estarían pendientes de ella.
Entonces, se recostó plácidamente en su sofá, como si fuera a dormirse una siesta, y cerró los ojos. Con suerte, si Juliann la estaba observando, pensaría que tan solo había decidido dormir un poco. Comenzó a visualizar la horrible celda donde Nikolav se encontraba, tratando de ver bien cada pequeño detalle que recordaba, esforzándose por sentirse exactamente de la misma forma como se había sentido cuando había estado allí. Al rato, lo que estaba visualizando se materializó. Ser buena con los detalles había tenido su paga.
El vampiro se encontraba acostado precisamente en el mismo lugar, le era físicamente imposible haberse movido. Esta vez tenía los ojos cerrados; estaba durmiendo, pero no se lo veía tranquilo. Era evidente que no estaba experimentando un buen sueño.
—Nik, todo va a estar bien —le aseguraba Alejandra, tomándolo de la mano mientras salían por un oscuro túnel. Podía divisarse una tenue luz al final del mismo, como promesa de un futuro mejor en el que podrían estar juntos.
Estaba exhausto tras la tortura de haber permanecido tantos días en esa celda, a pesar de haberse alimentado hacía poco tiempo. Aún podía seguir a su amada a través del túnel, pero le costaba bastante poder caminar a un buen ritmo.
—Te creeré una vez que salgamos de aquí —espetó. Aún le costaba creer que podrían salir de ese horrible sitio. Hacía tiempo que venían recorriendo el largo túnel, un tiempo largo e interminable.
—No seas tonto —contestaba ella—. Si llegamos tan lejos, vamos a poder salir —Por un momento, él casi le había creído sus confiadas palabras. Pronto descubriría que estaba equivocado.
De la nada, aparecieron dos enormes havors. Debían tener tres metros de altura cada uno. Sus ojos rojos brillaban en la oscuridad y sus cuerpos de piedra emitían un tétrico resplandor verde.
Ambos se posicionaron en medio del camino, impidiéndoles el paso. Alejandra los miró en forma desafiante, dispuesta a enfrentarlos.
—Alejandra... ¡no! —gritó él, intentando detenerla. Pero ella ya había desenvainado una espada común y corriente y se lanzaba al ataque, con el coraje digno de una guerrera legendaria.
—¡Mueran, monstruos horripilantes! —gritaba mientras embestía a uno.
La espada se rompió en mil pedazos al hacer contacto con el cuerpo de la bestia, quien al ver a Alejandra desarmada la tomó con sus manos de piedra. El rostro de la bella hada se llenó de terror, mientras el havor comenzaba a absorber su energía vital.
Nikolav intentó moverse, pero se encontraba imposibilitado: de pronto resultaba tener grilletes en sus pies que le impedían cualquier clase de movimiento, aunque hubiera sido en vano de todos modos. No le quedó más remedio que mirar cómo la mujer que amaba se iba marchitando en las manos del monstruo de verde fosforescencia hasta convertirse en una pila de polvo en medio del túnel.
—¡Nikolav! ¡Nikolav, despertáte! —exclamaba Alejandra con una voz tenue, lo suficientemente fuerte para que él pudiera escucharla, pero evitando atraer la atención de cualquier guardia que pudiese encontrarse cerca. Comenzó a sacudir el hombro de su amado, quien claramente estaba conmocionado por la pesadilla que experimentaba. Le costó varios minutos, pero finalmente logró despertarlo.
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Sangre de Hada: Sangre enamorada #2 (Versión original)
Vampire♥SEGUNDO LIBRO DE LA SAGA♥ Tras el sacrificio de Nikolav, Alejandra es libre para convertirse en reina de las hadas, siempre y cuando acceda a casarse con el príncipe Juliann. Sin embargo, a pesar de la obligación que la ata a su pueblo, no se resi...
