—¿QUÉ HACEMOS EN ESTE LUGAR? —se animó a preguntar.
—Están los tres aquí para ser juzgados —contestó la figura con voz femenina.
—¿Tenemos derecho a un abogado? —quiso saber ella.
—Por supuesto —dijo la figura, amablemente—. Su abogado pronto estará con ustedes.
Alejandra se preguntaba quién sería ese aliado, pero no se animó a hacer más cuestionamientos, sabía que debía respetar a los guardianes si quería que las cosas salieran a su favor. No era buena idea hacerlos enojar.
—Vengan por aquí —les indicó una figura con voz masculina.
Los tres lo siguieron por una puerta de luz, hasta un lugar que parecía ser la sala del juicio. Había unos bancos blancos donde diversos seres ya se encontraban sentados esperando que el juicio comenzara y, delante de todos, había otro ser de luz parado, que daba la apariencia de ser el juez que presidiría el juicio.
Fueron instados a tomar asiento. Alejandra sabía que sus acompañantes debían estar tan nerviosos como ella en esos precisos instantes, posiblemente más aún Nikolav, ya que él se llevaría la peor parte.
El juez comenzó a hablar, directo y sin demoras.
—Estamos aquí reunidos ante el tribunal de los Guardianes de la Luz Universal para juzgar a estos tres individuos y hacer justicia por las acciones cometidas, siendo estas diferentes y de distinta gravedad para cada uno de ellos. A continuación, se hará lectura de las acciones de las que se los acusa.
Alejandra miró hacia otro ser de luz que apareció al costado del anterior, desenrollando un largo pergamino dorado del cual comenzó a leer.
—Nikolav, hijo por sangre del rey vampiro Siron, hijo de Lilith, se lo acusa de haber tenido un papel fundamental en la última batalla entre hadas y vampiros, originada por los vampiros, aun cuando habían firmado un tratado de paz que debían mantener por al menos dos mil años. También se lo responsabiliza por las faltas cometidas por el hada Alejandra, mientras ella era un híbrido hada-vampiro creado por él y bajo su responsabilidad. Él aceptó asumir toda culpa por los actos de ella, incluyendo su suicidio.
Alejandra pudo oír las voces susurrando cuando se mencionó la palabra «suicidio», pero decidió seguir prestando atención a la lectura de los cargos e ignorar a los demás seres presentes en la sala.
—Por su parte, a Alejandra, hija natural de la antigua reina Anja de las hadas, se la acusa por haber complotado para liberar al vampiro Nikolav antes de que su sentencia fuera decidida, yendo en contra de las leyes y arrastrando consigo a su prometido, el príncipe Juliann. Y a él, al príncipe Juliann, se lo acusa de haber ayudado a llevar el plan de ella a cabo, aun conociendo bien las leyes y sabiendo que habría consecuencias.
—Disculpe, su señoría —interrumpió otro ser de luz, demostrando respeto por el juez pero también una cierta molestia—. Hay más cargos para añadir a la lista.
—Lo escucho —dijo el juez, curioso por saber cuáles eran estos cargos.
—Se debe acusar a Juliann y a Alejandra de haber liberado de su prisión al terrible príncipe Ildwin de los dragones, hallado culpable de cuantiosos crímenes, quien ahora se encuentra libre y en posesión de una de las llaves místicas, que le permitirá abrir cuantos portales quiera, específicamente la que se hallaba en posesión de la princesa Alejandra.
El juez permaneció en silencio por unos instantes antes de volver a hablar. Toda la sala se quedó en silencio junto a él hasta que volvió a pronunciar palabra. Era evidente que esos cargos eran muy graves.
ESTÁS LEYENDO
Sangre de Hada: Sangre enamorada #2 (Versión original)
Vampir♥SEGUNDO LIBRO DE LA SAGA♥ Tras el sacrificio de Nikolav, Alejandra es libre para convertirse en reina de las hadas, siempre y cuando acceda a casarse con el príncipe Juliann. Sin embargo, a pesar de la obligación que la ata a su pueblo, no se resi...
