El amor verdadero Siempre encuentra su final

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Mientras cerraba mis ojos e intentaba no pensar en que lo que hacíamos era prohibido un ligero golpe en la puerta me aviso que él estaba aquí, la puerta se abrió lentamente dejando entrar el aire frio y la luz del pasillo, mientras su cuerpo se deslizaba en la cama sobre el mío su esencia me llenaba y me recordaba porque amaba tanto estar con él.

Sus labios se encontraron con los míos rosándolos suavemente mientras mis manos se enredaban en su cabello que tanto protegía, su boca se deslizo suavemente hacia mi oído dejando pequeños besos a su paso, y con una voz tremendamente sensual me dijo- ya esperaba con ansias este momento-, yo solo solté una pequeña risilla mientras lo obligaba a besarme, comenzando lento disfrutando cada  momento de ello, mientras se hacía más intenso mi cuerpo se aferraba al del como si no quisiera que se alejara mas de mi, y así era no podía negar que lo que sentía por él era más que simple atracción física, pero sabía que no podía estar junto a él como quisiera.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por su voz  -¿te pasa algo?- pregunto confundido, hasta ese momento me di cuenta que estaba tan inmersa en mi mente que deje de besarlo, -no nada no te preocupes- le dije mientras besaba suavemente su cuello.

A veces creía que era adicta al dolor, sabía que a la mañana siguiente me dolería despertar y verlo irse, pero unas horas con el valían el dolor que sentiría después cuando estuviera sola.

Cerré mis ojos y me deje llevar por mis sentimientos.

Desperté enredada entre las sabanas blancas de mi cama, mi cuerpo recargado sobre el de él, que todavía dormía apaciblemente, su cabello despeinado, más que de costumbre, resultado de una larga noche.

Miraba su rostro perfecto apenas era bañado por los tenues rayos de sol que entraban por la ventana, abrió despacio sus ojos, y me miro curioso con una sonrisa en los labios.

-¡Buenos días!- dijo mientras su cuerpo se movía hasta quedar encima mío, me dio un beso suave, que se prolongo por una eternidad, pero no lo suficiente antes de que el dijera lo que siempre hacia que se rompiera mi corazón.

-Tengo que irme, es tarde- dijo mientras hacía que mis manos resbalaran de su cuello y  se ponía de pie para buscar su ropa, yo me quede ahí inmóvil sin decir una palabra, no había objeción alguna, y no tenía ningún argumento que hiciera que se quedara junto a mí.

-Robert- lo llame intentando esconder la tristeza detrás de mis palabras, - te quiero, y quiero que estrés junto a mí, siempre-

- yo también te quiero, pero entiende no puedo estar contigo, no por ahora-  dijo mientras me daba un beso en la mejilla y salía, dejando su esencia detrás, y a mi ahí sentada con el corazón en la mano sintiéndome usada una vez más.

Los días pasaban monótonos  entre la escuela y el trabajo no  tenía tiempo para reabrir mis heridas, esperaba sentada en el sillón de la casa de Isabela, una de mis mejores amigas desde la preparatoria, la conocí cuando tenía 15 años y mi padre me envió a estudiar a Londres.

La televisión encendida parloteaba mientras esperaba para irnos juntas a cenar, mi mente pensaba en mil cosas hasta que escucho una noticia para la cual no sabía si estaba preparada.

-En información de cine, Robert  Pattinson mejor conocido como Edward Cullen, ha sido visto en varias ocasiones con su coestrella Kristen Stewart , se rumora que ellos han estado saliendo ya por varios meses  a lo que Kristen responde con “ el y yo somos amigos y solo…-

Apague el televisor intentado contener las lagrimas, eso no podía ser cierto o si, el me juro que no salía con ella, y que yo era la única, pro ¿cómo creerle si solo lo veía unas horas por semana?

Mi mirada congelada en la nada y mi corazón hecho pedazos, aun no lograba comprender como es que él podía tratarme así y yo regresara como tonta a sus brazos.

Cuando lo conocí, no imagine llegar hasta este extremo, era un tarde de verano en Londres Isabela y yo íbamos a una firma de autógrafos del reparto de una de sus películas favoritas, “Harry Potter y el cáliz de fuego”, yo no tenía ánimos de ir, había dormido muy poco la noche anterior a causa de una fiesta y la verdad lo último que quería era esperar en línea como 20 horas para que unos tipos nos dieran sus firmas, pro quería tanto a Isa que lo hice.

Mientras esperábamos en la línea yo mandaba mensaje a  mi amigo Peter, que vivía en  Tennessee, esperamos y esperamos y esperamos, hasta que por fin llegamos a una gran mesa con todos esos actores sentados en ella, yo pasaba distraída frente a ellos, hasta que al llegar al final de la mesa alguien tomo mi mano y me hizo detenerme.

Era un chico de cabellos rizados color cobre, grandes ojos verdes, que hipnotizaban y una sonrisa que derretía, sus mejillas rosadas se sonrojó aun más cuando nos quedamos mirando

-¿Cuál es tu nombre?- me pregunto curioso mientras sacaba una fotografía de él en su personaje.

-Claire- le respondí tímidamente, garabateo rápidamente lo que parecía ser una dedicatoria la firmo y me la entrego, -gracias- murmure aun cautivada por sus hermosos ojos, el asintió y yo seguí caminando hacia el frente mientras Isabela me miraba con unos ojos risueños.

-¿Estas bien?- me pregunto Isabela extrañada mientras se sentaba junto a mí,-Si vámonos es tarde-  le dije mientras intentaba esconder mi tristeza, su mano me detuvo mientras yo intentaba levantarme, en ese momento no pude mas, mis sentimientos salieron a flote y no pude contenerme, comencé a llorar mientas Isabela me abrazaba.

-¡¿Dime que tienes, que te hizo ese idiota de Robert esta vez?!- dijo mientras secaba las lagrimas de mis ojos, Isabela era la única persona aparte de rob y yo que sabía de lo  nuestro, ella era muy protectora y no me sorprendía  su reacción ante esto, ya que no era la primera vez que lloraba a causa de  el, Isabela nunca estuvo completamente de acuerdo en lo nuestro  pero me apoyaba de todos modos.

-Técnicamente nada, acabo de escuchar la noticia de que los han visto salir juntos a él y Kristen y pues no sé, no lo creo el me juro que solo éramos él y yo y que nunca me haría eso- le dije, y lo creí, yo creía en Rob, sin importar la distancia entre nosotros sabia que él no me mentiría.

-Ayy Claire, mira yo sé que no quieres escuchar esto pero como amiga tengo la responsabilidad de decirlo, tu relación con el no es buena, no ves que solo te utiliza, y no es justo ¡no eres su juguete!-  dijo mientras se levantaba y llamaba a los demás avisando que no iríamos.

-Sabes- le dije más calmada –A veces siento que no puedo, que el dolor me sobrepasa, es horrible despertar cada mañana  deseando que el este ahí a mi lado, y cuando lo está simplemente deseo que no se vaya que se quede aunque sea una hora más, no puedo dejarlo, aunque me lastime el siempre será la persona que yo amo- le dije mientras recordaba todas aquellas veces en las que él me ha dejado así , sola deseando que pudiera gritarle al mundo que lo amo  y que desearía pasar el resto de mi vida con él.

Aun recordaba todos esos momentos desde que éramos pequeños, cuando yo regrese a los Estados unidos después de mi estadía en Londres llamaba a Isabela constantemente pero un día recibí una llamada que cambiaria mi vida por completo.

-Hola?- dije confundida, este era un numero de Londres pero no era el de Isa, -hola, ¿Claire?- respondió un chico – si, ¿quién eres?- le pregunte confundida,-am soy Robert, quizá no te acuerdes pero yo te di un autógrafo, am soy Cedric en la película de Harry Potter- dijo  sonando nervioso, mi memoria comenzó a recordarlo, era el chico de los ojos lindos, -oh si, am ¿Qué pasa, como tienes mi teléfono? – le pregunte intrigada.

Mis recuerdos fueron interrumpidos por el sonido de mi teléfono, irónicamente era Rob, no podía negar que mi corazón se estremecía cada vez que lo veía o hablaba con él.

-Hola- le dije intentando sonar despreocupada, -Hola linda, am quiero hablar contigo acerca de algo que bueno es un poco delicado, ¿crees que pueda verte esta noche?- pregunto sonando nervioso, lo cual me preocupaba,

-Claro, ¿nos vemos en mi casa?- le pregunte, quizá noto un poco el temblor de mi voz, pues dudo al responder, -si está bien nos vemos, cuídate- y eso fue lo último que dijo antes de colgar.

El amor verdadero Siempre encuentra su finalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora