Guerra De Sangre

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Para destruir, el demonio necesita un vehículo para la maldad, ese vehículo en mi caso, es mi primo Devatta, que ahora pasa entre la bulliciosa multitud. 

_La culpa es suya por entrar a escena cuando no le correspondía, miro diciendo a Siddharta, no es imposible que tu hayas decidido luchar en serio.

Siddharta desenfundo la espada y miro con furia a Devatta. _ Hoy querías pelear conmigo primo verdad, pues acepto tu desafío.  Entre la multitud escuche un _No!! _ Mi amigo Channa paso entre la gente.

_Tu no, yo peleare con ese bastardo, ya es hora que alguien le pare los pies.

Channa se abalanzo levantando el puño para golpear a Devatta, pero perdió el equilibrio y sólo logro rozar su mejilla. Devatta no se movió y limpiando su mejilla con expresión de asco, se dirigió al rey.

_Os imploro mi derecho majestad; Devatta se arrodillo frente a Suddhodana.

El Rey le miro a los ojos. _ Reconozco tu derecho, eres un príncipe y puedes escoger la suerte de cualquiera de una casta inferior.  Siddharta se arrodillo junto su primo a los pies del rey también. _ Padre, te pido que me dejes luchar a mi, en lugar de a mi hermano, lucharé por el con cualquier hombre da igual la casta que tenga. La voz de Siddharta era tajante y feroz. _ Levantaos, ordeno Suddhodana, el cual le molestaba mucho la petición de Siddharta,  pues el reclamo de Devatta estaba más que justificado, era una ofensa atacar a un príncipe.

- Lucharemos con espada y daga, sin yelmo, ni coraza. Mientras luchaba me parecía estar en un sueño, una parte de mi mente luchaba desde lo alto mirando hacia abajo, maravillado por la batalla a muerte. Devatta que no había peleado, no se encontraba tan exhausto como Siddharta que había pasado el día en el toreo pelando y apenas podía moverse por las contusiones. _En un descuido de la ira de mi primo, casi atravieso con la hoja de mi espada su cuerpo, Devatta cayo al suelo y mi padre grito. _Atrás.  Entonces me detuve y extendí mi brazo a Devatta para que se incorporara, pero el escupió mis pies... - Levantate, le dije, eres el vencedor si eso te hace feliz. Abandono esta pelea grito Siddharta al Rey.

Apresure mi partida, sin embargo dando vida y color a sus percepciones negativas, alimentado por sus resentimientos, Devatta levantó su daga cuando gire mi espalda, pasando el filo dentado del arma sobre mi espalda. Me volví y remití contra el con todas mis fuerzas, golpeando su cabeza contra el suelo varias veces, entonces mis ojos de tomaron de  otro contraste, se pusieron en blanco mientras  levantaba el cuerpo de mi primo, cogí su pecho como un luchador y le golpeé tan fuerte que lo dejé sin aliento.  Sentí una fuerza insuperable, era como sacudir un muñeco. Le levante y eche mi cara hacia el cielo. _En mi interior una voz decía: Esto, es lo que sienten los dioses cuando imponen la muerte. Rindete y serás libre.  El cuerpo de Devatta se puso rígido,  sabia que si lo soltaba nuestra enemistad ahora sería más grande y su traición segura. Pero la voz quería que me arrojara al abismo, a un lugar profundo de mi interior. Tire el cuerpo de Devatta al suelo, y en mi mente camine hasta el borde de un acantilado. La imagen era tan real como cualquier cosa que hubiese visto antes, entonces salte, vi como mis brazos volaban,  grite de tan vertiginosa caída hacia la nada. Caí al vacío, pero no era un lugar de caos  y destrucción, sino un sitio muy distinto. Vi a mi madre antes de morir, y a Mara sentado en su trono, vi las estrellas,  y la imagen de la belleza de Sujata. Sabia que al haber saltado, cambie ilusión  por verdad, me sentí purificado y comencé a reír.

La gente me miraban con temor, como si hubiesen visto una aparición, o a un poseído. Mi padre pozo la mano sobre mi hombro en símbolo de orgullo, pero también de preocupación ante mi extraña interpretación.

_Tu has prevalecido, la primera impresión que han tenido de ti, esta teñida de misterio, una vez que las personas te consideren misterioso o dotado de fuerzas sobrenaturales, desearán y hasta suplicarán que les domines. Esta noche en el banquete de presentación ante los demás gobernantes del país tu lucha estará en boca de todos, la violencia será tu gloría.

- En ese momento mi cuerpo no soporto más y caí fulminado al suelo.

Yo, Siddharta Gautama Buda Donde viven las historias. Descúbrelo ahora