No podía negar que la afirmación de Harry me había descolocado un poco. Vaya que era rápido. Pero yo estaba muy consciente de lo que el buscaba y yo no se lo iba a dar por nada del mundo. Él era un chico amistoso y sumamente sexy. Pero no. Yo no era una de sus zorras moviendo pompones con faldas que usaban como bragas.
-No. Tu solo quieres acostarte conmigo.-comenté tomando su hombro. Lo alejé de mí y subí de copiloto. Él se tardó un poco, supongo que no estaba acostumbrado a que lo rechacen ¿Acaso esperaba un «yo también»? Si lo hacía, de mí no iba a salir.
Se subió al auto y arrancó. Él no hablaba y eso me ponía nerviosa, ¿Se habría enojado? No creo. Él podía tener chica que quisiera y yo probablemente no entraba en la lista de "Chicas para Harry Styles". Quería romper el silencio.
-¿Estás enojado porque no me gustas?-pregunté sin preámbulos. El me miró sonriente. Y eso me confundió, ¿Qué le pasaba? ¿Por qué tenía tan linda sonrisa?
-No. No lo estoy para nada.-comenzó.-Sé que en el fondo te gusto, pero no quieres aceptarlo.-lo observé sonriente alzando mis cejas.-¡Oh vamos! ¿Quién no adora esto?-dijo y empezó una serie de caras raras que lo hacían ver de cierta forma tierno. Y yo no paraba de reír, ¡este chico era un maniaco!
-¡Estás loco!
El solo me pasó una venda por la cabeza tapando mis ojos. No entendía nada.
-¿Me vas a violar?-escuché su risa.
-No, pero estamos a una cuadra de la sorpresa y una venda lo hace más interesante.-comentó.-¿No crees?
Solo me limité a asentir y sentí el auto arrancar para solo estacionar a unos metros. Sentí sus brazos alrededor de mi cintura tomándome como una *beep* solo para sacarme de un auto. Guardé mis comentarios. El comenzó a sacar la venda y mis ojos estuvieron a punto de salirse de sus órbitas.
¡Santo Dios! Él me había traído a la cancha de boxeo del pueblo. Esta noche había una gran pelea, no sabía quiénes en sí, ¡pero yo estaba allí! Entrando por sus puertas con la ayuda de Harry. Estaba paralizada, ¿Cómo lo supo?
Íbamos a entrar a las gradas cuando tomé su camisa y lo volteé. El me miro algo sorprendido.
- ¿Cómo?-el alzó una ceja.-¿Cómo supiste?-el me miro con gracia.
-Oh bueno, tuve que perseguir a tu amiga la castaña ¿Beverly verdad? Rogarle un poco de información y convencerla con una cita con Mark.-explicó. Maldita Beverly y su obsesión por los rubios.
-No los mataré solo porque...-reaccioné.-Espera. ¿Ella no te habló de nada más verdad?-pregunté. El me observó confundido.
-Uhm, solo tu amor por el boxeo. ¿Por qué?
-Por nada. ¡Vamos!
Tomé su manga y lo arrastré. Por un segundo tuve miedo que la boca-suelta de Beverly se le haya escapado algo y arruine todo. Pero no y lo agradecí internamente mientras entrabamos al lugar.
El partido había sido genial. Todo fue estupendo. Tenía que admitir que Harry se había pasado y yo lo apreciaba. No como para que me tire a sus brazos, solo lo hacía.
Habíamos hecho una apuesta y desgraciadamente el ruloso me ganó. El boxeador que él había elegido había triunfado por lo cual tendría que ir a cenar con el esta misma noche. Por qué, por qué, por qué. Pensé. Había estado extremadamente genial todo. ¿Pero él no podía entender que yo no quería novio? ¿Se le hacía tan difícil?
Una vez dentro del auto, el habló:
-¿Qué prefieres Mc Donald's o Burger King?-preguntó.
-Mc Donald's a muerte.
