Capítulo 3

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Narra Michael

En el cuarto solo se escuchaban el ruido de las teclas al hundirse, sin embargo, a pesar de todo lo que había escrito no tenia idea de lo que había hecho porque no he podido pensar en otra cosa que en mi madre. Dominik no a faltado ningún día de ir a visitarla durante todo el mes, pero aparte de todo aquello siento que hay algo mas, cada día lo veo mas emocionado de ir y eso es completamente raro. Cansado apago el computador y comienzo a caminar por toda la habitación, ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Que hago? No puedo seguir escondiéndome como un cobarde, pienso.

Miro la hora, 1.38 am no podre dormir si no tomo una decisión ahora mismo, después de unos minutos por fin decido que tengo que ir, a demás la culpa no me ha dejado de perseguir, no me deja trabajar, ni dormir, ni comer y no me ha dejado tener sexo; en esta semana casi he tenido en mis manos a tres chicas increíblemente sexys y con ninguna. Así que por fin, tranquilo puedo acostarme y dormir.

Al la mañana siguiente me arreglo y bajo a desayunar con Dominik, cuando el me ve sus ojos grisáceos se agrandan y casi se atraganta con la comida por la sorpresa.

- Michael ¿vas ha ir?

- Si, ya es hora- me siento al lado de él.

- Mamá va estar feliz de verte- él se levanta - voy a traerte tu desayuno.

Y desaparece en la cocina, tomo aire los nervios me están matando pero obviamente no lo demuestro. Dominik en menos de nada aparece con mi desayuno y ambos comemos rápido para ir al hospital psiquiátrico, una vez allí toda mi seguridad sale corriendo.

- Dominik tengo que ir al baño en un rato te alcanzo-él asiente y sigue caminando.

Cuando entro mojo toda mi cara, y apoyo las manos en el mármol ¿Qué me esta pasando? Me siento como un tonto y a la vez enojado, esto es estúpido. Salgo del baño y camino hacia la sala de visitas pero antes de entrar observo que mamá no ha salido y en cambio miro a Dominik sentado hablando plácidamente con una linda chica morena pero me llama mas la atención la chica que esta sentada al lado; sus ojos azules miran sus manos blancas que se mueven ansiosamente, su cabellera rubia cae rebeldemente por los hombros y ese espantoso uniforme blanco un poco mas grade que ella no le favorecía en absoluto pero a pesar de eso se nota que debajo de esos trapos ocultaba una linda figura. Con seguridad y una sonrisa traviesa entro a la sala acercándome a la mesa para ponerme atrás de la chica rubia.

- Buenos días- la chica se asusta por mi repentina llegada y al girarse me mira de abajo hacia arriba hasta llegar a mis ojos, ella me sonríe picara a lo cual una carga de emociones se deprenden de mi- ¿ y mamá?-pregunto para hacerme el despreocupado.

- Michael, falta una hora para que ella salga... mira te presento a Danielle - señala a la chica morena- y ella es la amiga, Tamara -ahora señala a la rubia.

Las chicas me saludan atentamente, pero la ultima frase me resuena en la cabeza ¿a que se refiere con eso? Sin darle tanta importancia tomo la mano de la rubia y educadamente beso el dorso de su suave mano.

- Encantado de conocerte Tamara.

- Igualmente-me dedica una sonrisa coqueta.

- Por favor no vayas a comenzar Michael-reprocha Dominik.

- ¿Qué estoy haciendo? Solo estoy siendo amable.

- Por favor siéntate y no intentes nada-Dominik habla casi suplicante.

- ¿Así que esta era la razón por la que venias tanto?-le señalo con los ojos a Danielle.

A lo cual ella se da cuenta pero ignora y Dominik me asesina con la mirada. Alzo los hombros y rio descaradamente.

S de SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora