No... sueltame! -empujo al menor lejos- te acusare de secuestro!!
Hiro-San, cálmate -ya no sabia exactamente que hacer para mantener al castaño tranquilo-
Te odio! Te odio tanto!! -grito a punto de llorar, a Nowaki se le rompa el corazón por escuchar esas palabras de su castaño -
Bien, ¿me odias? - dijo con voz un poco ronca por tantas emociones que estaban atrapadas dentro de él- pero sabes... no saldrás de esta casa hasta que te calmes y hablemos
¿Quién me va a obligar? ¿tú? Nowaki ya no eres nadie para mi -no quería que fuera así, no quería decirlo así pero el médico no le dejaba otra opción-
¿Quién soy yo? -tomo un pequeño sobre y lo lanzó sobre la cama- Tu marido, porque eso soy aun ¿olvidaste eso a caso?!! vendré cuando estés más calmado y no te iras de aquí hasta....
Entonces quiero el divorcio ya!! -tomo la carpeta y rompió los papeles-
Te lo daré si así lo quieres, pero te lo dije, después de que hablemos -salió y cerro la puerta tras de él dejando a Hiroki solo-
Te odio!!! -grito y golpeo la cama, no podía creer que en ese momento se encontrara ahí encerrado, comenzó a pensar que hubiese sido mejor quedarse en Francia a pesar de todo, a pesar de sus asuntos de familia o que había sido un estúpido al salir ese día por medicamento. Después de tanto llorar y desquitar su enojo lanzando unas cosas comenzó a buscar la forma de salir, intento desesperadamente abrir la puerta pero no funciono y luego quizás salir por alguna de las ventanas, pero estas tenían algunas barras y aun si rompía el vidrio era imposible pasar por ahí, finalmente se resigno y se acostó en la cama algo agotado de tantos intentos por salir y se quedo dormido. Por su parte el pelinegro estaba en la cocina preparando algo para ambos, se sentía mal por forzarle a estar ahí pero Hiroki era demasiado necio que sabía perfectamente que de otra manera jamás lo escucharía, cuanto termino de cocinar llevo la comida hacia la habitación donde su Hiro-San se encontraba, tenia miedo de que este saliera corriendo inmediatamente asi que primero guardo silencio para escuchar un poco de lo que estaba haciendo dentro y al no oír nada se dispuso a entrar, dejo la comida en el buro y se acerco a su esposo para acariciar su cabello -
No me odies amor.... sabes que te amo....y cometí demasiadas estupideces en un principio, solo quiero que me escuches y que al menor puedas perdonarme, si quieres tu libertad luego de eso lo aceptare -beso los mechones de cabello de Hiroki y lo abrazo, había pasado tanto tiempo que no lo sentia así de cerca, su olor, su calor - Hiro-San, Hiro-San -susurró y no supo en que momento se quedo dormido....
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Regresa a mi
FanfictionÉl pelinegro se había arrepentido de tomar muchas malas decisiones, pero no tanto como la de ese día, quizás si hubiera sido mas atento y si hubiese escuchado mas a su castaño no estaría pasando por eso, su amado le había llegado a escupir todo el o...
