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amenme un poquito :'v cambié la portada yAY


"Mamá..."

Niall se siente mal. 

Llegando a casa, sus palabras salen desanimadas, y su madre, al verlo llegar así, no duda en correr a su encuentro.Han pasado algunas horas desde que se llevó a cabo la gran escena en frente de toda la escuela, y Niall se siente horriblemente mal. 

Su madre se nota preocupada. Tiene el ceño fruncido y sostiene a su hijo, que parece que se va a caer en cualquier momento.

"¿Qué pasa, Niall? ¿Qué tienes? ¿Estás bien?"

El rubio no responde. Finalmente, cae al suelo arrastrando a su madre con él, y entierra su rostro en el cuello de la mujer.

"¿Q-qué?"

"Lo arruiné, mamá. Le rompí el corazón. Y no es como siempre. Esta vez es diferente. No sabía que estaba diciendo, lo juro, mamá, pero le dije todo eso y ahora él cree que lo odio. No quiero que piense eso. No lo odio. Él es pesado pero-"

Su voz se corta, pero su madre no pide por más. Pasa sus manos por su espalda, buscando una posición mejor. Es así hasta que busca su oído y susurra;

"Déjame ayudarte, hijo"

Niall niega con la cabeza, separándose de ella. No está llorando, pero tiene los ojos rojos, a poco de soltar las lágrimas retenidas.

"No quiero-"

"Lo siento, ¿vale? Lamento haber dicho aquello ayer. Y espero que tú también sientas haberlo dicho ¿no es así?" Habla ella, en tono calmado. Toma el rostro de su hijo entre sus manos y el asiente con la cabeza "Entonces, dime qué está pasando. Déjame ayudarte, bebé. No dejes que me convierta en esas madres que no tienen ni idea qué les pasa a sus hijos y ellos sufren en silencio. No quiero que lo sigas haciendo"

Niall no responde. Se sorbe la nariz, y se queda callado hasta que abre la boca.

Le cuenta brevemente lo que está pasando. Y tal como espera, su madre no lo juzga. Le promete que todo estará bien, le hace acostarse, le repite miles de veces que lo quiere, y le da un beso antes de que él se quede dormido.

Y aún a la mañana siguiente, sabiendo que las cosas con su madre han quedado mejor, Niall sigue sintiéndose mal. Cuando se sienta en su puesto en cada hora, esperando un saludo por parte de Harry, sin recibir ninguno. Cuando escucha la campana anunciando el fin de la hora, y Harry pasa por su lado, siendo perseguido por su mejor amigo. Cuando abre su casillero, esperando encontrar una de las tantas cartas que Harry se esfuerza en dejar cada miércoles desde que tienen diez años, sin encontrar ninguna. Cuando camina por los pasillos, recibiendo miradas reprobatorias que en algún momento, no le importaron. Cuando llega la hora del almuerzo, y ve a lo lejos a Harry comiendo con sus amigos, sin esperarlo con el típico sándwich que le hace todos los días con la excusa de verlo muy delgado.

Se siente mal en todo momento, y sabe que lo merece. Sabe que merece sentirse mal cuando ha tratado horrible a Harry, uno de los chicos más agradables de su escuela, y al que todos aman simplemente por ser Harry. 

Niall sabe que no lo decía en serio. Todas sus palabras, no iban en serio. De verdad. Trata de decírselo a Harry con la mirada un millón de veces, pero no lo logra. No logra explicar su actitud, su enojo, porque no tiene una excusa válida por cómo trató a Harry.

Me gustas, quizás sirva. Pero no sé cómo tratarte, sea lo próximo.

Niall nunca ha sido muy cariñoso. Desde pequeño que es así, luego de pasar aquellos años con sus tíos, y nada ha podido cambiar eso. No está acostumbrado a que se le acerquen mucho, que lo toquen, que lo miren, que rocen algo con él; no está acostumbrado y no quiere acostumbrarse, porque Niall es ese tipo de personas que le tienen miedo a lo desconocido.

Aprender a amar [NARRY, AU]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora