VIII

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Hoy.

No fue un día normal.

No fue un día bueno.

Hoy.

Solo vi como mi vida se desmoronaba poco a poco.

Y vi como era mi vida hace un año.

Vi como era yo.

Vi como soy ahora.

Y me decepcioné.

Y vi que cambié, pero no para bien.

Y vi que avancé, pero no para bien.

Vi que mi vida ya no iba bien. Todo es diferente ahora.

Fui a mi alcoba.

Tomé un paluche que solía llevar conmigo a todas partes cuando era pequeña.

Me senté sobre un sofá, abracé el peluche,  y me permití llorar.

Y lloré.

Lloré como nunca.

Lloré porque yo era la culpable.

Lloré porque fui un molde ante los ojos  de la sociedad.

Lloré porque yo estaba mal.

Lloré porque me estaba volviendo loca.

Lloré porque sabía esto no tendría remedio.

Lloré porque si.

Lloré porque no.

Lloré porque podía.

Porque quería.

Porque lo necesitaba.

Porque mi madre también lo hacía desde la cocina.

Porque mi hermano igual desde su alcoba.

Porque compartíamos el dolor.

Porque yo era la culpable.

Porque la vida se iba.

Porque ahora, estaba muerta en vida.

Porque sólo quedaba un vacío.

Por ti.

Porque te amo.

Porque tu me insultabas justo cuando lloraba, aún no estando allí.

Porque te quería.

Porque te necesitaba.

Porque te amaba.

-Anónima

Anónima  (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora