8:20 de la mañana, horario peak, invierno y una masa de gente nos subimos al metro. Las personas, unas contra otras, intentaban ignorarse, mientras yo miraba a una pareja que demostraba ternura. Ella, una mujer maceteada, alta, de pelo claro y una sonrisa que denotaba un regalo en su interior. Él, un poco más bajo, moreno, con unos ojos negros y profundos, la miraba con amor.
De un minuto a otro, la mujer se desmayó. Él no reaccionaba a nada, solo dijo "está embarazada".
Yo, creyéndome súper enfermera, pegué un grito diciendo "atrás todos, déjenla respirar". En un, dos por tres todos hicieron un círculo alrededor de la señora. Me acerqué y le levanté los pies instintivamente, para que la sangre oxigenada le llegara a su cabeza, según lo que había visto en programas de televisión. Así, entre dos señores lograron bajarla en la siguiente estación y antes de partir el metro se escuchó que gritaban un "gracias".
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Historias de metro
Short StoryEl recorrido a la universidad puede resultar simple para un Santiaguino común, sin embargo para una magallánica resulta ser un mundo de historias cada día. Esta es una recopilación de las historias que viví en mis viajes de metro...
